ASISTENCIA AL II CURSO DE MECANOTRANSDUCCIÓN Y ENTRENAMIENTO NEUROMUSCULAR.

Martínez-Barrios fisioterapia participó en la II Edición del Curso de Mecanotransducción y Entrenamiento Neuromuscular, celebrado en Khronos-Fisioterapia (Elche, Alicante) los días 5-6,19-20 de octubre y 9-10 de noviembre de 2013. Dicho curso estuvo impartido por Alfons Mascaró y Sergio Patiño, muy recomendable para aquellos fisioterapeutas que trabajen en el ámbito deportivo y traumatológico. El contenido práctico impartido es perfectamente aplicable al ámbito clínico, sin necesidad de herramientas de trabajo excesivamente costosas.

Se realizó una actualización sobre la histología, bioquímica y patología de los diferentes tejidos blandos que constituyen el aparato locomotor, así como de los tratamientos existentes, desde el punto fisioterapéutico y médico (farmacológico, nutricional, quirúrgico), todo ello referenciado bibliográficamente. Además se realizaron monográficos de la región lumbar, región cervical, hombro, rodilla y tobillo.

La temática se centró en el reconocimiento de la patología  de tejidos blandos, tanto a nivel clínico como mediante técnicas de imagen. Se destacó la importancia de la detección y corrección de las alteraciones biomecánicas acompañantes de la lesión,  y la aplicación de aquellas técnicas de regeneración que han  demostrado estimular la reparación de los  tejidos, para finalmente normalizar la función mediante el  entrenamiento neuromuscular.

El temario del curso se centró en los siguientes puntos:

– Raquis Lumbar: guías de práctica clínica, etiología  del dolor lumbar, factor stress. Efectos del ejercicio físico en  dolor lumbar crónico. Análisis de líneas de  investigación mundial en programas de estabilización.

Dinámica segmento móvil, zona neutra de Panjabi,  acondicionamiento físico y MBE (Medicina basada en evidencia), exploración  objetiva, control motor, posturas y patrones de  movimiento.

– Raquis Cervical: estabilización cervical. Dolor  cervical. Tests cervicales. Postura. Latigazo cervical (whiplash). Control  motor. Biofeedback  de presión. Trabajo escapular. Educación del  paciente. Acondicionamiento y MBE (Medicina basada en evidencia). Corrección postural. Progresión en el tratamiento. Estabilización  dinámica. Head relocation práctice. Manipulación vs.  Manipulación y Ejercicio. Revisiones sistemáticas.  Guías de práctica clínica.

– Rol de la terapia manual y práctica de inhibición  muscular. Progresión de las técnicas activas de tratamiento  funcional.

– Nuevos conocimientos en ciencias básicas. El proceso  de regeneración muscular vía transducción de señales.

– Factores en la expresión génica del músculo.

Adaptaciones musculares al entrenamiento. Rol de la  inflamación.

– Patología muscular: Clasificación, diagnóstico por la  imagen y clínica. Complicaciones de las lesiones  musculares. Tratamiento: análisis comparativo de las opciones terapéuticas.

– Anatomía y fisiología del tejido tendinoso y cápsulo-ligamentoso. Tensegridad y mecanotransducción en los tejidos conectivos. Tendinopatías. Algoritmos de tratamiento. Tratamiento de las afecciones tendinosas.

– Cartílago Articular: normalización biomecánica, anatomía y fisiología del cartílago  articular, patología, tratamiento multifactorial.

– Hombro: anatomía y biomecánica. Síndromes de  compresión.  Discinesis escapulo-humerales: exploración.  Exploración en tendinopatias de hombro.

Lesiones de SLAP, Bankart, inestabilidades  glenohumerales: descripción.

Exploración clínica. Abordaje fisioterápico de la  patología traumática y microtraumática del complejo  articular del hombro: técnicas neuromusculares y fasciales, técnicas mioconjuntivas, técnicas  articulares.

Entrenamiento neuromuscular en inestabilidades  articulares del hombro.

– Inestabilidades de rodilla: biomecánica, evaluación,  LCA y osteoartritis (artrosis). Opciones terapéuticas,  Entrenamiento  neuromuscular/Propiocepción/Perturbation training.

Entrenamiento neuromuscular en lesiones  ligamentosas, meniscales, subluxaciones y luxaciones  de rótula.

– Inestabilidades de tobillo: inestabilidad mecánica y  funcional, déficit neuromusculares, lesiones por  repetición y asociadas. Opciones terapéuticas, MBE (Medicina basada en evidencia) y  revisiones sistemáticas. Entrenamiento  neuromuscular, Programas de prevención.

Pedro A. Férez

Anuncios

LA IMPORTANCIA DE UNA CORRECTA MOTIVACIÓN

Cuando pensamos en la motivación es habitual reducir este concepto a las “ganas” de hacer algo. Pero esto nos deja una visión muy reducida de todo lo que abarca la motivación y los aspectos sobre los que se pueden trabajar.

Por un lado podemos acudir a unas de las definiciones más utilizadas en el campo teórico al hablar de motivación:

“Conjunto de procesos implicados en la activación, dirección y persistencia de la conducta. “

La importancia de esta definición radica en que las tres palabras principales, por si solas, tienen una gran relevancia y conllevan un trabajo diferentes para optimizarlas. Veamos la definición por partes:

–         Por un lado podemos revisar qué impulsa a una persona a iniciar una actividad (activación), aunque esta no esté del todo definida: ¿Qué me impulsa a hacer deporte? ¿Por qué motivo? ¿con que metas?

–         En segundo lugar es importante analizar porque elegimos una u otra actividad (dirección): ¿Por la presencia de amigos? ¿Por qué no puedo en otro horario? ¿Por qué me siento bien llevando a cabo la actividad?

–         Por último, una parte esencial en la motivación es el análisis de los aspectos que hacen a las personas permanecer en una actividad o abandonarla (persistencia). La motivación es la variable fundamental en la adherencia a un programa de actividad física o deporte determinado.

Por lo tanto no se trata solamente de pensar lo motivado que estoy para hacer algo, sino que podemos hacernos preguntas más ajustadas a la parte de la motivación que está implicada en nuestras “ganas” o “desganas” por hacer una actividad.

Además, en la motivación juega un papel muy importante la parte cualitativa. Veamos un ejemplo. Un entrenador considera que sus clientes estén “muy motivados” por la actividad porque la asistencia es muy alta. Sin duda, todos tienen motivos para ir pues asisten. Pero desde el punto de vista de una motivación lo más saludable y efectiva posible podemos preguntarnos ¿Por qué asisten? ¿Cómo se motivan para ir? ¿Tienen metas concretas a conseguir? ¿Han planificado correctamente la consecución de estás metas en caso de tenerlas?

Es aquí donde reside en ocasiones la clave para una correcta motivación. En este sentido, me gustaría compartir con vosotros un enfoque planteado por Andreas y Andreas en 1991, en el que se define algunos de los “estilos motivacionales” ineficientes que las personas utilizamos para motivarnos a hacer algo. Nos vamos a centrar por tanto en la primera parte de la definición: “iniciar una actividad (activación)”

Para ello, hemos de pensar más allá de hacer o no una actividad. Nos situaremos antes una actividad que hemos de hacer sin más remedio. Como segunda premisa, pensemos en una actividad que incluye al menos una parte que no me gusta. Por ejemplo, me gusta ir a la clase de aerobic pero me cuesta salir de casa a la hora necesaria. Me gusta mi trabajo pero me cuesta madrugar. Me gusta entrenar, pero me cuesta los días de frío. Me gusta el deporte pero me cuestan los inicios para ponerme en forma. Podríamos acudir a muchos más ejemplos pero tal vez ya estén llegando a tu mente sin necesidad de describirlos.

Motivation_icon

Por lo tanto hemos de centrarnos en tareas o actividades que hacemos, pero con una motivación no del todo eficiente. No buscamos en este caso realizar la acción (puesto que voy a trabajar o a entrenar) sino motivarnos mejor y más sanamente.

Imagen vía: http://manuelgross.bligoo.com/content/view/615051/Motivacion-El-Modelo-de-las-Tres-Necesidades-de-David-McClelland.html

Veamos de manera separada los cuatro estilos motivacionales ineficientes comentados anteriormente.

Estos estilos no son mutuamente excluyentes sino que una persona puede utilizar algunos de ellos e incluso los cuatro. Estos patrones no se refieren al contenido sino que las personas los utilizan de manera automática independientemente de la actividad a realizar y el contenido de la misma. Según Jara (2006), esta referencia al proceso más que al contenido es lo que permite directamente aplicar estos estilos en cualquier contexto.

El estilo MOTIVADOR NEGATIVO / MOTIVACIÓN POR EVITACION

Algunas personas se motivan para hacer una actividad poco grata (por ejemplo, madrugar para ir a clase) pensando en las consecuencias negativas que ocurrirían si no hacen algo (por ejemplo, sino asisto…). Sin embargo, pensar en cosas negativas es desagradable y generalmente no hace que la gente se motive con rapidez. Un estilo motivacional negativo puede ser muy eficaz para algunas personas y algunas tareas; en algunas situaciones es muy útil pensar en aquello que conviene evitar. Sin embargo, si alguien se motiva sólo pensando en qué evitar, aún cuando logre realizar las tareas, es probable que experimente mucha tensión y sensaciones desagradables. Por otra parte, cuando uno se concentra en lo que está evitando, tal vez no se dé cuenta de que puede estar dirigiéndose a algo peor.

c2bfquc3a9-es-realmente-la-motivacic3b3n1

“Es más conveniente un motivación para conseguir que para evitar”

Imagen vía: http://motivar.wordpress.com/2012/08/01/que-es-realmente-la-motivacion/

El estilo motivacional DICTADOR / MOTIVACIÓN IMPERATIVA

El motivador dictador se motiva dándose órdenes mentalmente con un tono de voz áspero y desagradable. A menudo suenan dentro de su cabeza palabras similares a “tengo que”, “debería “, o “debes”. Al igual que cuando ordenamos algo a los demás y experimentan una resistencia espontánea aun a sabiendas de que se les pide algo conveniente, cuando aplicamos este tipo de autoinstrucciones en nuestro diálogo interno experimentamos una resistencia y desagrado para hacer la tarea, sea cual sea esta.

Dialogo-Interno-PNL-y-Desarrollo-Personal

“Es importante que utilicemos un tono y volumen adecuado en nuestro autodiálogo”

Imagen vía: http://www.pnlydesarrollopersonal.com/dialogo-interno/

El estilo motivacional IMAGINATE HACIENDOLO/ MOTIVACIÓN POR REPRESENTACIÓN ANTICIPADA DE LA ACCIÓN

Mucha gente piensa cómo es hacer una actividad (hacer un ejercicio muy duro) en lugar de verla ya realizada (pensar que he terminado el ejercicio). El problema de esta estrategia es que resulta muy útil para motivarse a hacer actividades agradables, pero la motivación se hace muy difícil para todo lo que no sea inherentemente agradable. Cuando nos enfrentamos a una tarea con partes menos motivantes, es importante conectar lo más rápidamente posible con el beneficio que obtengo al llevarla a cabo.

“Muchas acciones tienen costes y beneficios. Hemos de tener presente los objetivos de cada acción para superar mejor la fase menos motivante”

El estilo motivacional ABRUMADOR / MOTIVACIÓN ABRUMADORA

Cuando alguien se siente abrumado, generalmente se muestra incapaz de comenzar una tarea y tiende a posponerla. Si un estudiante piensa en todos los temas que le quedan hasta el examen, probablemente se sentirá ante una cantidad de trabajo enorme y agotador. A veces vemos algo tan grande que no sabemos por donde empezar, y motivarse resulta muy difícil.

“Las metas a largo plazo han de ir acompañadas de metas a corto plazo que nos transmitan el avance diario”

Andreas y Andreas indican que “para algunas personas, el solo hecho de saber qué cosa que hace no funciona y qué tipo de estilo motivacional funcionaría con mayor eficacia, es suficiente para reproducir un cambio. Sin embargo, en no pocas ocasiones se necesita atravesar por una cuidadosamente guiada secuencia de ensayos de una nueva estrategia motivacional, para que esta se automatice”.

Francisco J. Ortín Montero

Psicólogo del Deporte.

Director de la Unidad de Psicología del Deporte. Universidad de Murcia

PSICOLOGIA Y LESIONES PARTE II: REHABILITACIÓN

En el anterior artículo sobre psicología y lesiones nos centramos en las variables psicológicas que hacen al deportista más vulnerable a la lesión deportiva. En este sentido la literatura científica destaca el estrés como el principal factor frente a dicha vulnerabilidad.

Recordemos como esquema general que los factores psicológicos pueden influir tanto en la probabilidad de que el deportista se lesiones como por supuesto en una mejor y más rápida recuperación (ver figura). La lesión deportiva conlleva unas consecuencias que han sido estudiadas desde diferentes perspectivas.

Esquema influencia factores psicológicos

Como variable psicológica principal hemos de acudir de nuevo al estrés. Este puede estar presente en todo el proceso de lesión del deportista, pues la propia lesión puede hacer al sujeto más frágil ante la posibilidad de sufrir estrés. Todos los procesos por los que pasa un deportista lesionado suponen un esfuerzo adaptativo en el que vivirá situaciones específicas de superación, sin la capacidad física habitual. El estrés del lesionado puede estar presente en cualquiera de las fases que podamos pensar, desde el momento de la lesión, pasando por la rehabilitación, hasta la vuelta a entrenamientos y competición. Además del estrés otros procesos psicológicos y emocionales se asocian a la lesión.

Para comprender las relaciones que existen entre las lesiones deportivas y los factores psicológicos, podemos encontrar diversas investigaciones que, básicamente, se pueden resumir en dos modelos teóricos: modelos centrados en las reacciones emocionales del deportista y el Modelo integrado de la respuesta psicológica a la lesión y al proceso de rehabilitación.

Pero para el objetivo de esta publicación nos centraremos en los modelos que estudian las reacciones emocionales asociadas a la lesión.

Estos modelos derivan de la propuesta de Kübler-Ross (1969), y que Hardy y Crace (1990) adaptaron al ámbito deportivo, e indican que las respuestas de carácter psicológico a la lesión, básicamente, son cinco reacciones emocionales habituales en los deportistas al sufrir una lesión.

Es importante añadir que otros autores  no consideran necesaria la vivencia de todas estas emociones ni el orden propuesto. Además, factores como la gravedad de la lesión influirán en la vivencia de una sensaciones frente a otras. Sin embargo es interesante conocer las sensaciones “potenciales” que un sujeto lesionado puede vivir para comprenderlo mejor y poder ayudarle a la superación de dichas emociones negativas. Las reacciones propuestas en este modelo son:

Negación: el deportista niega el hecho mediante manifestaciones de no estar lesionado, o creyendo que la lesión es mucho más leve de lo que indica la realidad.

Cólera: El deportista muestra una alta hostilidad, y se encuentra aun lejos de aceptar su situación.

Negociación (ambivalencia emocional): sentimientos de aislamiento y soledad, mezclados con momentos de aparente aceptación. El deportista aun se encuentra en una fase de debilidad en la que un contratiempo daña seriamente su estado de ánimo.

Depresión: anterior a la aceptación, el sujeto puede vivir verdaderos estados depresivos, pues comienza la verdadera percepción de la realidad.

Aceptación y reorganización: finalmente, (y lo deseable por otro lado) llega el momento de aceptar la realidad de la lesión, y a partir de ahí la actitud más positiva y necesaria para la recuperación.

Desde este mismo prisma, otros autores indican que la manifestación de estas fases estará mediatizada por las variables personales y situacionales del sujeto. Las características personales del sujeto (ansiedad, autoestima) pueden hacer que supere de manera más saludable cada una de estas fases. Por otro lado, factores  como el apoyo social son claves para vivir el proceso de lesión con el estado de ánimo adecuado. Otros aspectos situacionales importantes son la gravedad de la lesión, el estatus deportivo del deportista o el momento de forma en que se produce.

Diferentes investigadores han estudiado cuales son los procesos emocionales asociados a la propia lesión y a los programas de rehabilitación con el fin de establecer las relaciones que se dan respecto a la adherencia a la rehabilitación; así como mejorar y precisar los instrumentos de evaluación para estas respuestas del deportista lesionado

Para terminar este documento, considero importante indicar algunos aspectos esenciales de la intervención psicológica con un deportista lesionado. Esta comienza con la evaluación sobre la información que este dispone de la misma y el impacto que esta ha sufrido. En numerosas ocasiones, el estado de ánimo del sujeto está dañado no porque las consecuencias sean graves, sino por la incertidumbre al no saber con exactitud el tiempo estimado de recuperación, tener objetivos mal estructurado en sus tareas diarias, etc. De esta forma, todos los profesionales que rodean al deportista son responsables (cada uno en su parcela) de intervenir psicológicamente. El trabajo multidisciplinar en este sentido cobra una importancia capital para el correcto funcionamiento psicológico del deportista lesionado. Por supuesto que las variables personales jugarán su importante papel, pero el resto de personas pueden adoptar estrategias que serán muy beneficiosas para el deportista. Los posibles estados de ansiedad y estrés del deportista lesionado se verán mediatizados por diferentes aspectos de la propia lesión como la gravedad, el deterioro de las actividades cotidianas o la presencia de otras situaciones vitales paralelas.

En psicología del deporte se trabajan diferentes técnicas que pueden ayudar a las personas en su proceso de lesión. Se trata en definitiva de técnicas que ayudan a un mejor funcionamiento psicológico y a un mayor rendimiento en cualquier contexto, como son las técnicas de control de activación, la utilización correcta de la visualización y un efectivo manejo de los objetivos y las expectativas. Herramientas y estrategias que a través del uso correcto y de una práctica regular pueden aportar un gran beneficio al deportista o a la persona que esté pasando por el difícil trago de la lesión.

Francisco J. Ortín Montero

Psicólogo del Deporte.

Director de la Unidad de Psicología del Deporte. Universidad de Murcia

ACTIVIDADES ACUATICAS Y SALUD

INTRODUCCIÓN

La vida y existencia del hombre ha girado siempre en torno al agua. Hemos de considerar que los mayores asentamientos de población se han desarrollado junto a zonas acuíferas, ya que el agua es un bien altamente preciado y necesario para la mayoría de las funciones que el hombre realiza, comenzando por el mantenimiento de sus funciones vitales, para la elaboración de productos, para la limpieza e higiene, para el desarrollo industrial, etc. (Joven y López, 1991).

Pero, no solamente son destacables las propiedades funcionales del agua, sino que es importante tener en cuenta otra serie de valores que han sido aprovechados por el hombre a lo largo de la historia. Entre todos ellos, destacaremos el empleo del medio acuático como fuente de salud. Ya en el mundo romano, la proliferación de baños públicos, constituidos en centros de tertulia y expansión eran la expresión de la relación establecida entre el medio acuático y la ocupación del tiempo de ocio de forma saludable.

En la actualidad, la consideración de las actividades acuáticas como medio de formación y salud ha avanzado a pasos agigantados, produciéndose una expansión y explotación manifiesta de una amplia variedad de actividades dirigidas a procurar la salud del individuo que, sin duda, no ha estado exenta de verse implicada en una exageración con relación a las posibilidades saludables que el medio acuático posee.

La natación es actualmente uno de los deportes de moda con un incremento espectacular en la práctica del mismo en todos los estratos de la población. El boom de la natación en los países desarrollados se ha debido fundamentalmente, al incremento de las piscinas cubiertas que permiten la práctica de este deporte durante todo el año y también por la creencia popular y bastante asentada entre la clase médica de que su práctica es beneficiosa para la salud. “Cada vez que una cosa no encaja en un niño, el médico lo manda a la piscina”; esta aseveración fue realizada por el entrenador del equipo americano que acudió a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Natación, deporte y salud hay que diferenciar el objetivo

Natación, deporte y salud hay que diferenciar el objetivo

Pero al hablar de la natación, debemos diferenciar claramente el aspecto deportivo del aspecto puramente correctivo de la misma.

La natación es un deporte en el que se repiten unos determinados gestos técnicos, agrupados en cuatro estilos, El objetivo de la técnica es desplazar el cuerpo humano por el agua de la forma más rápida, para lo que se busca la máxima efectividad del movimiento con la menor resistencia. La natación en su aspecto deportivo busca la marca, el campeón, la victoria, en este caso se debe valorar el efecto que la práctica intensa de cualquier deporte puede provocar en el deportista y necesitamos conocer sus posibles efectos tanto positivos como negativos.

Es importante que los profesionales vinculados al medio acuático sean capaces de conocer las posibilidades de intervención en salud corporal que es capaz de aportar el medio acuático.

La salud en los tiempos modernos se plantea como algo más que una lucha contra la enfermedad. Desde la concepción de salud como “el completo estado de bienestar físico, psíquico y social” establecida por la Organización Mundial para la Salud (O.M.S., 1960) se ha producido una reconstrucción de dicha definición con relación a considerar el medio social donde se desenvuelve el sujeto, como una pauta primordial de atención que eclipsa cualquier atención de la persona como individualidad. La salud no sólo es exclusiva de lo corpóreo, sino que se añaden de forma implícita a este concepto los términos de “salud mental” y “salud social”.

Desde este punto de vista, el medio acuático es capaz de ofrecer importantes ventajas para el desarrollo de la salud, basado en la presencia de un ambiente motivador y portador de una serie de cualidades que le permiten ser útil para todos los sectores de población.

Según señalan Lloret y Violán (1991), los diferentes programas acuáticos ubicados dentro de la parcela de la salud ofrecen dos perspectivas de intervención diferenciadas:

1. Perspectiva terapéutica.

2. Perspectiva preventiva.

Bajo la perspectiva terapéutica el medio acuático se utiliza como forma de tratamiento a diversas patologías existentes; o bien, como tratamiento complementario a terapias de tipo convencional. En los últimos años, esta perspectiva se está viendo envuelta en una crítica constante desde diversos sectores, debido a la confusión de ciertos aspectos relacionados con las alteraciones que el medio acuático es capaz de combatir como terapia directa, así como a la falta de investigaciones que avalen ciertas intervenciones dentro de este medio.

Desde un punto de vista preventivo, el medio acuático puede ser un factor o barrera de oposición directa e indirecta contra la aparición de ciertas enfermedades, siendo ésta una de las parcelas más interesantes dentro de la elaboración de planes o programas tendentes a la mejora de los niveles de salud. Estos programas preventivos van destinados hacia grupos de población que, sin poseer enfermedad, pueden beneficiarse del desarrollo de actividades en el medio acuático.

Sería interesante añadir a las perspectivas anteriores la consideración del medio acuático como elemento “recreativo”, ya que desde la consideración de una dimensión social de la salud, el medio acuático garantiza una esfera de actuación en la cual se puede aportar una gran expansión y liberación de las tensiones, sin olvidar que en la actualidad el estrés es uno de los principales factores de riesgo de patología coronaria (Plowman, 1994; Launders, 1994).

 

LAS ACTIVIDADES ACUÁTICAS COMO FUENTE DE SALUD

El medio acuático puede ser utilizado como terapia en sí mismo o como elemento complementario a tratamientos médicos convencionales. Los sectores que pueden verse beneficiados por una incidencia en la práctica de actividades acuáticas son muy variados. Entre los principales programas acuáticos en el campo de la terapia destacamos tres sectores claramente diferenciados, como son los representados por discapacitados físicos, psíquicos y sensoriales.

Los programas de actividades acuáticas en sectores discapacitados pretenden explotar al máximo las posibilidades del sujeto. Dichos programas se encuentran determinados por las condiciones específicas de limitaciones presentes en los sujetos integrados en dichos programas (Moreno y Rodríguez, 1996).

Ciertas condiciones específicas del medio acuático le hacen especialmente idóneo para abordar todo tipo de actividades físicas con estos grupos de población que precisan de necesidades de tratamiento especial.

En el caso de discapacitados físicos se planteará una aproximación al medio acuático siguiendo idénticos esquemas a los aplicados en población normal, es decir, comenzando con una correcta familiarización al medio, a la cual seguirá la flotación, propulsión, etc., llegando a alcanzar el nivel de complejidad que permita la deficiencia motora del sujeto. Se tratará en todo momento de alcanzar la máxima potencialidad motora de los miembros no afectados del sujeto, compensando las disfunciones existentes en los miembros afectados y su adecuada utilización dentro de las actividades planteadas.

Con discapacitados psíquicos, el trabajo se orientará mayormente a despertar una motivación y agrado en las actividades acuáticas que, unida a la facilidad para el movimiento dentro de este medio, otorgue la posibilidad de desarrollar una amplia gama de actividades motoras que beneficien la salud. No obstante, este grupo de población requiere una gran atención por parte de técnicos y monitores, que han de controlar la evolución dentro del medio acuático de dichos sujetos. Preferentemente se trabajará con grupos muy reducidos y de alta homogeneidad.

Dentro de los discapacitados sensoriales es preciso establecer una atención especial al grupo de invidentes, con los cuales se ha de fomentar un buen trabajo de percepción espacial y orientación dentro de este medio.

La natación es una actividad deportiva muy extendida entre la población y frecuentemente recomendada como tratamiento único o acompañante para muchas deformidades del raquis, sobre todo para las escoliosis. No existe ningún fundamento ni evidencia que justifique esta recomendación; es más, incluso puede que se agraven las cifosis. Con altas cargas de entrenamiento y dependiendo del estilo practicado, las hiperlordosis pueden empeorar o mejorar. La natación no ha de indicarse como terapia exclusiva para ninguna deformidad raquídea estructurada; tampoco corregirá la mayoría de los problemas posturales, excepto las hiperlordosis que parece que sí pueden beneficiarse. El paciente ha de saber que la natación sólo es un complemento de la terapia y no debe sustituir la fisioterapia o los corsés por el incremento de su práctica.

Tampoco es cierto que sea el único deporte que pueda ser practicado cuando se tiene una desalineación raquídea. Para que pueda ser utilizado el medio acuático como complemento terapéutico en las desalineaciones raquídeas ha de realizarse una hidrocinesiterapia, previa prescripción individualiazada, que es conocida coloquialmente como “natación terapéutica”.

Aparte de todos los efectos fisiológicos del agua beneficiosos para el organismo, hay que recordar que la posición horizontal de flotación ayuda al cuerpo a reducir el efecto gravitacional, viéndose así la columna liberada de presiones verticales. Este efecto contribuye a la relajación y a disminuir el dolor, ya que la sensación de menor peso permite que se muevan las articulaciones con mayor libertad y con menos efuerzo que en tierra.

Con respecto a la utilidad del medio acuático en los problemas de columna, el ejercicio en el agua está recomendado en la mayoría de las desviaciones del raquis (cifosis, hiperlordosis, escoliosis, etc.), ya que los cuerpos vertebrales en este medio tienden a una posición correcta, siempre que los músculos sean fuertes, requeriéndose para ello un trabajo regular en el tiempo.

José A. Barrios

FISIOTERAPIA INVASIVA EN EL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL

Empleo del estímulo mecánico de una aguja como agente físico para el tratamiento del SDM. El término más frecuentemente empleado es el de punción seca (dry needling) para distinguirla de otras técnicas invasivas en las que se infiltra alguna sustancia.

TÉCNICAS DE PUNCIÓN

Según la profundidad a la que se introduce la aguja y el hecho de que ésta llegue o no al tejido muscular, se puede seguir la clasificación de Baldry, quien divide las técnicas de punción en dos grandes bloques: punción superficial y punción profunda.

También se podría hacer otra clasificación en función de la escuela y del modelo conceptual en que se han desarrollado. Según esto, las tres principales escuelas de punción seca serían:

  1. La que sigue el modelo de los PGM, iniciado por Janet Travell y David Simons.
  2. La que se basa en el modelo de radiculopatía propuesto por Chan Gunn.
  3. La que actúa de acuerdo con el modelo de sensibilización espinal segmentaria, desarrollado por Andrew Fischer combinando diferentes aspectos de los dos modelos precedentes.

Punción superficial

La técnica de punción superficial descrita por Peter Baldry consiste en introducir agujas de acupuntura en la piel y en el tejido celular subcutáneo suprayacentes al PGM a una profundidad máxima de 1 cm, sin llegar a penetrar en el músculo.

Otra forma de punción superficial es la punción subcutánea de Fu en la cual se introduce una aguja con catéter en el tejido celular subcutáneo, para seguidamente describir unos círculos con la aguja. Se retira la aguja, dejando el catéter fijado con tape durante 6-48 horas.

Punción Profunda

Existen diversas modalidades de punción profunda que difieren entre sí, sobretodo, en la insistencia con que buscan la respuesta de espasmo local (REL) y, consecuentemente, en su nivel de agresividad.

La modalidad más agresiva y, seguramente más efectiva es la técnica de entrada y salida rápida de Hong. Esta rapidez se aplica tanto al entrar, para promover la REL, como al salir, para evitar que la contracción del espasmo local se produzca con la aguja dentro de la banda tensa. La entrada y salida rápidas se repiten hasta que las REL se han extinguido.

Existen otras modalidades menos agresivas en las que se efectúan otros tipos de manipulaciones de la aguja, como giros en una y/u otra dirección, adaptables para personas con umbral bajo de tolerancia al dolor.

Otra buena alternativa en casos de bajo umbral de tolerancia al dolor es la electroestimulación intramuscular donde se provocan contracciones mediante el uso de corriente eléctrica, empleando las agujas como electrodos. Esto suele conseguirse con un aparato de Tens aplicado a una frecuencia baja (1-10 Hz) con una anchura de pulso también baja (40 milisegundos), con una intensidad situada en el umbral de tolerancia y con un tiempo de aplicación de veinte (20) minutos.

Peligros de la Punción Seca

Sujetos con miedo a las agujas.

Neumotórax.

Mioedema: es exclusivo del hipotiroidismo.

Síncope vasovagal: no se puede evitar pero sí las consecuencias, por ello cualquier punción la haremos con el paciente en decúbito.

Pinchar un nervio.

Infección.

Hemorragias en pacientes hemofílicos o en tratamiento con anticoagulantes.

Alérgicos al níquel.

Pedro A. Férez

FISIOTERAPIA CONSERVADORA EN EL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL

Técnicas Manuales 

Estiramiento analítico: Pretende normalizar la longitud de las sarcómeras acortadas del PGM. Es válido para músculos con PGM no demasiados activos. En estiramientos pasivos, la duración no debe ser inferior a 30 segundos.

En estiramientos activos, la duración debe ser de 10-15 segundos.

Estiramiento (acción) y spray frío (distracción): se emplea una estimulación cutánea para bloquear la sensación dolorosa. La aplicación de frío constituye un estímulo térmico y táctil que, actuando a nivel medular, permite que el estiramiento sea mayor (inhibición del reflejo miotático) y menos doloroso. La técnica se inicia con la aplicación de frío sobre el músculo y en dirección a la zona de dolor referido, al tiempo que estiramos. Estos pasos puede repetirse hasta alcanzar la longitud completa del músculo, no obstante, no se debe enfriar la piel más de tres veces seguidas sin calentarla. Para ello aplicaremos calor húmedo cada tres ciclos.

Técnicas de compresión: mediante pulgares reforzados o palpación en pinza. Se debe estirar el músculo hasta el límite del dolor, en esta posición se aplica una presión sobre el PGM. Esto jamás debe provocar dolor excesivo ni respuestas vegetativas. A medida que la molestia va disminuyendo, se incrementa la presión. La técnica se aplica entre veinte (20) segundos y un (1) minuto. Tras ello, es aconsejable estirar el músculo.

Masoterapia: amasamientos circulares que se van superponiendo al PGM, al  tiempo que se incrementa la presión. El masaje de frotamiento longitudinal profundo y lento (8 mm/sg) consiste en una serie de frotaciones profundas y lentas aplicadas sobre la piel lubricada, en sentido longitudinal a las fibras del músculo.

Percusión y estiramiento: diez percusiones con un martillo de reflejos, a razón de una (1) percusión cada cuatro (4) segundos. Una vez percutido el músculo, se estira.

Técnica de relajación post-isométrica: se coloca el músculo en estiramiento confortable, solicitando en esta posición una contracción isométrica de cinco (5) o siete (7) segundos, seguida de una fase de relajación de dos (2) segundos, tras la cual se gana en estiramiento. El proceso se repite tres (3) o cinco (5) veces.

Técnica excéntrica de Mitchell: el paciente debe resistir el estiramiento, pero permitir avanzar en estiramiento al terapeuta.

Técnica de Lewit: es una técnica isométrica cuyo objetivo es enfatizar en la relajación muscular, más que en el estiramiento. Para ello se sirve de cuatro bajo elementos:

A) Contracción isométrica lenta y suave (10-25% de la fuerza máxima) de diez (10) segundos de duración en el tiempo inspiratorio (el paciente debe hace apnea en caso de que no llegue a los diez segundos inspirando). A continuación pedimos al paciente que relaje el músculo mientras lo estiramos.

B) Respiración: contracción + inspiración, relajación + espiración.

C) Efecto de la fuerza de la gravedad: resiste la contracción y asiste la relajación.

D) Movimiento Oculares: los movimientos oculares facilitan el movimiento de la cabeza y del tronco en la dirección en la que se mira, al tiempo que inhiben el movimiento en la dirección contraria. Los movimientos oculares no se deben exagerar.

Técnica de Jones (Técnica de liberación por posicionamiento): consiste en colocar pasivamente al músculo en posición de confort máximo, es decir de mínima tensión. Esto se consigue acortando notablemente  el músculo y poniendo en tensión a sus antagonistas. La posición de máximo confort se mantiene durante noventa (90) segundos y la vuelta a la posición neutra se realiza muy lentamente y pasivamente.

Técnicas de inhibición neuromuscular integradas: Chaitow ha integrado diferentes elementos de técnicas distintas (compresión isquémica, relajación post-isométrica y técnica de Jones) para diseñar dos métodos para inactivar PGM.

El primero de ellos consiste en aplicar la compresión isquémica durante unos veinte-treinta  (20-30) segundos sobre el músculo colocado en posición de máximo confort. Inmediatamente se le pide al paciente una contracción isométrica de las fibras musculares que contienen el PGM durante siete-diez (7-10) segundos. Después se le pide que relaje las fibras, y aprovechando esta relajación, se estira pasivamente el músculo.

El segundo método sustituye la contracción isométrica seguida de estiramiento por una contracción excéntrica de mediana intensidad. Chaitow aconseja seguirla de maniobras de frotación suaves y/o aplicación de calor.

Técnicas Instrumentales

Ultrasonidos: la investigación clínica se decanta claramente por el uso de US continuo frente al pulsátil en este terreno.

Zohn y Mennell proponen la aplicación de US continuo a una potencia de 0,5 W/cm2 con un movimiento circular efectuado en uno-dos (1-2) segundos.

Nielsen utiliza también US continuo pero a una potencia creciente. En primer lugar busca el umbral del dolor incrementando la potencia del US. Una vez lo ha alcanzado reduce la potencia a la mitad y durante dos-tres (2-3) minutos siguientes la va aumentando gradualmente hasta alcanzar el umbral establecido.

Electroterapia: se han propuesto diferentes modalidades de electroterapia en el tratamiento de PGM: corrientes galvánicas, diadinámicas, de Träbert, interferenciales, TENS. Recientemente se han incorporado dos nuevas modalidades: las microcorrientes y las corrientes galvánicas de alto voltaje.

Otras: terapia combinada, láser (aumenta el umbral del dolor a la presión), biofeedback y las ondas de choque. Estas últimas se proponen como utilidad tanto diagnóstica como terapéutica.

Pedro A. Férez

PUNTOS GATILLO (TRIGGER POINT). DOLOR Y DISFUNCIÓN MIOFASCIAL

1.1              Introducción

Existe una gran variedad de problemas de los tejidos blandos que son claramente reconocibles: efectos de traumatismos (roturas, contusiones, miositis osificante), procesos inflamatorios (infecciosos y no infecciosos), debilidad etc. El síndrome de dolor y disfunción miofascial es una entidad muy frecuente, diferente a las anteriores, pero hasta la fecha, mal comprendida y escasamente difundida.

El síndrome de dolor miofascial tiene un protagonista principal: el punto gatillo miofascial.

Numerosos términos de dolor regional tales como codo de tenis, cefalea tensional, bursitis subdeltoidea, tendinitis bicipial, neuralgia braquial, artrosis de columna, ciática entre otros, tienen en uno o en varios puntos gatillo la causa de los síntomas que presenta el paciente.

El músculo es un órgano sujeto al uso y abuso de las actividades de la vida diaria y es una de las principales fuentes de dolor, a pesar de lo cual, suelen ser los tendones, articulaciones, bursas y nervios las estructuras en las que buscamos el origen del dolor.

1.2              Definición de Punto Gatillo Miofascial

Foco o nódulo hiperirritable dentro de una banda tensa (conjunto de fibras dentro del músculo con mayor tensión que el resto) del músculo esquelético. Es doloroso a la compresión local y puede provocar dolor referido, disfunción motora y fenómenos autonómicos.

1.3       Clasificación

PGM Activo: causa dolor referido de manera espontánea, genera disfunción, debilidad y restricción de movimiento.

PGM Latente: no genera dolor referido pero sí disfunción.

1.4       Factores de activación

Directos

– Sobrecarga aguda: contracciones bruscas, estiramientos excesivos.

– Sobrecarga crónica: problemas posturales, movimientos repetidos.

– Enfriamiento: aire acondicionado.

– Traumatismos directos: caídas, golpes.

Indirectos

– Otros PGM: tanto de la musculatura agonista como antagonista.

– Estar dentro de la zona de dolor referido de un PGM. Aparece lo que se denomina  PGM asociado, satélite o secundario.

– Fenómenos viscerales.

– Inflamaciones o disfunciones articulares.

– Radiculopatías: la compresión nerviosa hace que los músculos no tengan buena inervación.

– Estrés emocional: actitud postural, disminución del umbral doloroso, empleo de musculatura respiratoria accesoria.

1.5       Factores de perpetuación 

Los factores de perpetuación hacen que el músculo tenga una mayor tendencia desarrollar PGM y pueden aumentar la irritabilidad de los ya existentes, de forma que la respuesta del músculo al tratamiento sea incompleta o de corta duración.

– Mecánicos: dismetría de EEII, estructura de pie de Morton, mobiliario inadecuado, adoptar posturas incorrectas.

– Cicatrices: adherencias entre tejido celular subcutáneo y fascia muscular.

– Nutricionales: déficit de vitamina B (ácido fólico), Fe, Ca, Se, Mg.

– Metabólicos y endocrinos: hipotiroidismo, hiperucemia y la hipoglucemia.

1.6       Tipos de palpación

– Palpación en pinza: se podrá utilizar cuando tengamos dos caras accesibles del músculo.

– Palpación plana superficial: para músculos superficiales donde se palpa a través de la piel.

– Palpación profunda: para músculos profundos.

1.7       Tratamiento

Consta de dos fases que deben trabajarse de manera simultánea:

A)    Control del dolor: tratamiento de PGM activos y latentes.

Dentro de este control del dolor podemos establecer dos tipos de abordaje terapéutico por parte del fisioterapeuta:

A.1) Fisioterapia conservadora:

‎https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/11/12/fisioterapia-conservadora-en-el-sindrome-de-dolor-miofascial/

A.2) Fisioterapia invasiva:

https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/11/12/fisioterapia-invasiva-en-el-sindrome-de-dolor-miofascial/

B)     Control de los factores de perpetuación.

Más información en: http://www.travellysimons.com/inicio/index.php

Pedro A. Férez