FISIOTERAPIA CONSERVADORA EN EL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL

Técnicas Manuales 

Estiramiento analítico: Pretende normalizar la longitud de las sarcómeras acortadas del PGM. Es válido para músculos con PGM no demasiados activos. En estiramientos pasivos, la duración no debe ser inferior a 30 segundos.

En estiramientos activos, la duración debe ser de 10-15 segundos.

Estiramiento (acción) y spray frío (distracción): se emplea una estimulación cutánea para bloquear la sensación dolorosa. La aplicación de frío constituye un estímulo térmico y táctil que, actuando a nivel medular, permite que el estiramiento sea mayor (inhibición del reflejo miotático) y menos doloroso. La técnica se inicia con la aplicación de frío sobre el músculo y en dirección a la zona de dolor referido, al tiempo que estiramos. Estos pasos puede repetirse hasta alcanzar la longitud completa del músculo, no obstante, no se debe enfriar la piel más de tres veces seguidas sin calentarla. Para ello aplicaremos calor húmedo cada tres ciclos.

Técnicas de compresión: mediante pulgares reforzados o palpación en pinza. Se debe estirar el músculo hasta el límite del dolor, en esta posición se aplica una presión sobre el PGM. Esto jamás debe provocar dolor excesivo ni respuestas vegetativas. A medida que la molestia va disminuyendo, se incrementa la presión. La técnica se aplica entre veinte (20) segundos y un (1) minuto. Tras ello, es aconsejable estirar el músculo.

Masoterapia: amasamientos circulares que se van superponiendo al PGM, al  tiempo que se incrementa la presión. El masaje de frotamiento longitudinal profundo y lento (8 mm/sg) consiste en una serie de frotaciones profundas y lentas aplicadas sobre la piel lubricada, en sentido longitudinal a las fibras del músculo.

Percusión y estiramiento: diez percusiones con un martillo de reflejos, a razón de una (1) percusión cada cuatro (4) segundos. Una vez percutido el músculo, se estira.

Técnica de relajación post-isométrica: se coloca el músculo en estiramiento confortable, solicitando en esta posición una contracción isométrica de cinco (5) o siete (7) segundos, seguida de una fase de relajación de dos (2) segundos, tras la cual se gana en estiramiento. El proceso se repite tres (3) o cinco (5) veces.

Técnica excéntrica de Mitchell: el paciente debe resistir el estiramiento, pero permitir avanzar en estiramiento al terapeuta.

Técnica de Lewit: es una técnica isométrica cuyo objetivo es enfatizar en la relajación muscular, más que en el estiramiento. Para ello se sirve de cuatro bajo elementos:

A) Contracción isométrica lenta y suave (10-25% de la fuerza máxima) de diez (10) segundos de duración en el tiempo inspiratorio (el paciente debe hace apnea en caso de que no llegue a los diez segundos inspirando). A continuación pedimos al paciente que relaje el músculo mientras lo estiramos.

B) Respiración: contracción + inspiración, relajación + espiración.

C) Efecto de la fuerza de la gravedad: resiste la contracción y asiste la relajación.

D) Movimiento Oculares: los movimientos oculares facilitan el movimiento de la cabeza y del tronco en la dirección en la que se mira, al tiempo que inhiben el movimiento en la dirección contraria. Los movimientos oculares no se deben exagerar.

Técnica de Jones (Técnica de liberación por posicionamiento): consiste en colocar pasivamente al músculo en posición de confort máximo, es decir de mínima tensión. Esto se consigue acortando notablemente  el músculo y poniendo en tensión a sus antagonistas. La posición de máximo confort se mantiene durante noventa (90) segundos y la vuelta a la posición neutra se realiza muy lentamente y pasivamente.

Técnicas de inhibición neuromuscular integradas: Chaitow ha integrado diferentes elementos de técnicas distintas (compresión isquémica, relajación post-isométrica y técnica de Jones) para diseñar dos métodos para inactivar PGM.

El primero de ellos consiste en aplicar la compresión isquémica durante unos veinte-treinta  (20-30) segundos sobre el músculo colocado en posición de máximo confort. Inmediatamente se le pide al paciente una contracción isométrica de las fibras musculares que contienen el PGM durante siete-diez (7-10) segundos. Después se le pide que relaje las fibras, y aprovechando esta relajación, se estira pasivamente el músculo.

El segundo método sustituye la contracción isométrica seguida de estiramiento por una contracción excéntrica de mediana intensidad. Chaitow aconseja seguirla de maniobras de frotación suaves y/o aplicación de calor.

Técnicas Instrumentales

Ultrasonidos: la investigación clínica se decanta claramente por el uso de US continuo frente al pulsátil en este terreno.

Zohn y Mennell proponen la aplicación de US continuo a una potencia de 0,5 W/cm2 con un movimiento circular efectuado en uno-dos (1-2) segundos.

Nielsen utiliza también US continuo pero a una potencia creciente. En primer lugar busca el umbral del dolor incrementando la potencia del US. Una vez lo ha alcanzado reduce la potencia a la mitad y durante dos-tres (2-3) minutos siguientes la va aumentando gradualmente hasta alcanzar el umbral establecido.

Electroterapia: se han propuesto diferentes modalidades de electroterapia en el tratamiento de PGM: corrientes galvánicas, diadinámicas, de Träbert, interferenciales, TENS. Recientemente se han incorporado dos nuevas modalidades: las microcorrientes y las corrientes galvánicas de alto voltaje.

Otras: terapia combinada, láser (aumenta el umbral del dolor a la presión), biofeedback y las ondas de choque. Estas últimas se proponen como utilidad tanto diagnóstica como terapéutica.

Pedro A. Férez

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PUNTOS GATILLO (TRIGGER POINT). DOLOR Y DISFUNCIÓN MIOFASCIAL

1.1              Introducción

Existe una gran variedad de problemas de los tejidos blandos que son claramente reconocibles: efectos de traumatismos (roturas, contusiones, miositis osificante), procesos inflamatorios (infecciosos y no infecciosos), debilidad etc. El síndrome de dolor y disfunción miofascial es una entidad muy frecuente, diferente a las anteriores, pero hasta la fecha, mal comprendida y escasamente difundida.

El síndrome de dolor miofascial tiene un protagonista principal: el punto gatillo miofascial.

Numerosos términos de dolor regional tales como codo de tenis, cefalea tensional, bursitis subdeltoidea, tendinitis bicipial, neuralgia braquial, artrosis de columna, ciática entre otros, tienen en uno o en varios puntos gatillo la causa de los síntomas que presenta el paciente.

El músculo es un órgano sujeto al uso y abuso de las actividades de la vida diaria y es una de las principales fuentes de dolor, a pesar de lo cual, suelen ser los tendones, articulaciones, bursas y nervios las estructuras en las que buscamos el origen del dolor.

1.2              Definición de Punto Gatillo Miofascial

Foco o nódulo hiperirritable dentro de una banda tensa (conjunto de fibras dentro del músculo con mayor tensión que el resto) del músculo esquelético. Es doloroso a la compresión local y puede provocar dolor referido, disfunción motora y fenómenos autonómicos.

1.3       Clasificación

PGM Activo: causa dolor referido de manera espontánea, genera disfunción, debilidad y restricción de movimiento.

PGM Latente: no genera dolor referido pero sí disfunción.

1.4       Factores de activación

Directos

– Sobrecarga aguda: contracciones bruscas, estiramientos excesivos.

– Sobrecarga crónica: problemas posturales, movimientos repetidos.

– Enfriamiento: aire acondicionado.

– Traumatismos directos: caídas, golpes.

Indirectos

– Otros PGM: tanto de la musculatura agonista como antagonista.

– Estar dentro de la zona de dolor referido de un PGM. Aparece lo que se denomina  PGM asociado, satélite o secundario.

– Fenómenos viscerales.

– Inflamaciones o disfunciones articulares.

– Radiculopatías: la compresión nerviosa hace que los músculos no tengan buena inervación.

– Estrés emocional: actitud postural, disminución del umbral doloroso, empleo de musculatura respiratoria accesoria.

1.5       Factores de perpetuación 

Los factores de perpetuación hacen que el músculo tenga una mayor tendencia desarrollar PGM y pueden aumentar la irritabilidad de los ya existentes, de forma que la respuesta del músculo al tratamiento sea incompleta o de corta duración.

– Mecánicos: dismetría de EEII, estructura de pie de Morton, mobiliario inadecuado, adoptar posturas incorrectas.

– Cicatrices: adherencias entre tejido celular subcutáneo y fascia muscular.

– Nutricionales: déficit de vitamina B (ácido fólico), Fe, Ca, Se, Mg.

– Metabólicos y endocrinos: hipotiroidismo, hiperucemia y la hipoglucemia.

1.6       Tipos de palpación

– Palpación en pinza: se podrá utilizar cuando tengamos dos caras accesibles del músculo.

– Palpación plana superficial: para músculos superficiales donde se palpa a través de la piel.

– Palpación profunda: para músculos profundos.

1.7       Tratamiento

Consta de dos fases que deben trabajarse de manera simultánea:

A)    Control del dolor: tratamiento de PGM activos y latentes.

Dentro de este control del dolor podemos establecer dos tipos de abordaje terapéutico por parte del fisioterapeuta:

A.1) Fisioterapia conservadora:

‎https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/11/12/fisioterapia-conservadora-en-el-sindrome-de-dolor-miofascial/

A.2) Fisioterapia invasiva:

https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/11/12/fisioterapia-invasiva-en-el-sindrome-de-dolor-miofascial/

B)     Control de los factores de perpetuación.

Más información en: http://www.travellysimons.com/inicio/index.php

Pedro A. Férez

PSICOLOGIA Y LESIONES PARTE I: PREVENCIÓN

En el mundo de la actividad física y el deporte de cualquier nivel, las lesiones suponen una de las principales preocupaciones tanto en practicantes como para los profesionales. La lesión adquiere relevancia por diferentes factores entre los que podemos señalar:

–         Interrupción o limitación de las actividades habituales como la asistencia al trabajo, centro de estudios, etc.

–         En general, cambios en la vida personal y familiar debido a la disminución de la posibilidad de realizar tareas (no puede vestirse solo, e incluso no puede estar solo).

–         Alteración de diferentes variables psicológicas que definiremos en la segunda parte de este artículo como son una mayor irritabilidad, hostilidad, pensamientos negativos y tristeza entre otros.

El proceso habitual en torno a una lesión se centra en los aspectos casi estrictamente médicos. Por otro lado, en caso de pensar en los aspectos psicológicos asociados a una lesión, nuestra mente viaja rápidamente al estado de ánimo que tienen las personas que han sufrido una lesión y que han de adaptarse a su nueva situación durante un tiempo determinado.

Sin embargo existe una gran falta de información sobre los aspectos psicológicos que hacen a las personas más vulnerables a la lesión. Una persona lesionada se verá afectada también en lo psicológico, pero ¿Qué aspectos psicológicos aumentan la probabilidad de lesionarse? ¿Existen situaciones en las que se producen mayor número de lesiones?

En la literatura científica existe cada vez un mayor acuerdo sobre el carácter multifactorial que rodea a la lesión.  Desde el punto de vista psicológico podemos comenzar por el siguiente esquema para abordar la “parte psicológica” de la lesión en el contexto del deporte o la vida cotidiana.

Aunque la información sobre dichos aspectos está recogida o enfocada fundamentalmente hacia el mundo del deporte, podemos extrapolarla a cualquier contexto pues en definitiva todos nos enfrentamos a situaciones en las que tenemos que rendir y hemos de manejar de manera lo más óptima posible las variables psicológicas relacionadas con dicho rendimiento.

Dentro de la psicología del deporte, las variables psicológicas más estudiadas en relación a la vulnerabilidad a la lesión son las siguientes:

–         Ansiedad

–         Estrés psicosocial

–         Recursos de afrontamiento

–         Motivación

–         Autoconfianza

Pero de todas la variables relacionadas (que iremos definiendo a lo largo de las publicaciones en este blog) sin duda la más destacada es el nivel de estrés.

Las personas se enfrentan frecuentemente a situaciones en las que sienten cierto desequilibrio entre la demanda y la respuesta que dan (al margen de dominar técnicamente la tarea). Una persona puede estar sometida durante muchos días a pequeñas tareas estresantes o tener una tarea altamente estresante a la que ha de dar respuesta. Las investigaciones coinciden en que el estrés es el factor psicológico principal que hace a la persona más vulnerable a la lesión. Esta afirmación se sustenta principalmente en dos teorías:

–         Cuando estamos estresados el enfoque atencional que utiliza la persona se reduce de manera que no atendemos a información relevante de nuestro alrededor. En el contexto deportivo podemos imaginar la importancia de estos aspectos a la hora de ejecutar una acción correctamente.

–         Por otro lado, el estrés produce una sobreactivación muscular específica, de manera que la persona realiza los movimientos de manera menos precisa.

–         Por último el estrés puede conllevar además una serie de comportamientos específicos asociados. Las personas con estrés pueden aumentar los comportamientos agresivos, así como la toma de decisiones erróneas para combatir dicho estrés, a través de lo que se denomina en psicología conductas de escape o evitación. No podemos olvidar que en ocasiones una lesión libera a la persona de afrontar situaciones en las que tendrá que rendir, se sentirá evaluado y para las que tal vez no se sienta de todo preparado.

En relación a la relación entre el estrés y la lesión, sin duda el modelo más estudiado es de Andersen y Williams, propuesto en 1988. En este modelo encontramos tres factores fundamentales desde el punto de vista psicológico así como las posibles respuestas y posibles intervenciones psicológicas necesarias. El esquema está adaptado por otros autores (Garcés, Olmedilla, Ortín y Moya-Faz, 2010).

Además de las variables psicológicas hemos de tener en cuenta otras que denominamos situacionales. En este sentido será importante prestar atención a los siguientes puntos:

–         Eventos estresantes de carácter general (problemas familiares, económicos, etc.).

–         Eventos estresantes relacionados con la actividad laboral.

–         Estilo de vida (viajes frecuentes, cambios de domicilio, cambios de jefe…).

–         Demandas específicas del día a día (horarios, número de tareas en un mismo momento…).

–         De modo específico, factores relacionados con lesiones anteriores (movimientos específicos o acciones de especial riesgo).

En definitiva, sabemos que es importante revisar el modelo de vida que llevamos (dentro de lo posible) de cara al control del estrés. Pero debemos pensar que este nivel de estrés puede tener una relación directa tanto con la probabilidad de tener una lesión como con la rapidez y calidad de la recuperación, aspecto que trataremos más adelante.

Después de ocuparnos de los factores psicológicos relacionados con la vulnerabilidad a la lesión, hemos de dedicar unas líneas las estrategias necesarias para el control de dicho estrés previo a la lesión. En este sentido, a modo de esquema, indicamos algunas estrategias en base a determinados objetivos. El cuadro siguiente está adaptado del contexto deportivo.

Para finalizar hemos se señalar la importancia de “entrenar” los aspectos psicológicos. En muchas ocasiones no basta con la intención, la reflexión o la lectura de “recetas rápidas” en manuales al uso. Las estrategias psicológicas, al igual que los aspectos técnicos de cualquier tarea han de ser aprendidas de manera sólida, con los tiempos adecuados y con la suficiente paciencia y constancia como para que de verdad pasen a formar parte de los recursos de la persona. Entendiendo por otro lado que no todo el mundo emprende este camino, será de vital importancia evaluar y modificar el ambiente (entorno, actividad, apoyo) de manera que tengamos más calidad de vida. Más calidad de vida y menos estrés conllevarán de manera bastante probable menos lesiones en cualquier contexto.

Psicología deportiva

Francisco J. Ortín Montero 

Francisco J. Ortín Montero

Psicólogo del Deporte.

Director de la Unidad de Psicología del Deporte. Universidad de Murcia

PROTOCOLO DE TRABAJO EXCÉNTRICO EN TENDÓN DE AQUÍLES

ENTRENAMIENTO EXCÉNTRICO:

Se trata de una contracción de carácter dinámica, la cual mejora la coordinación intermuscular y contribuye a la mejora del rendimiento motriz asegurando un aumento de la energía potencial elástica almacenada durante la fase inicial de la contracción muscular.

Otra indicación importante del trabajo excéntrico además del refuerzo muscular es el tratamiento de tendinopatias, la prevención de accidentes músculo-tendinosos y la recuperación de amplitudes articulares, aunque en esta última modalidad se podría destacar algunas contraindicaciones como sería las fracturas no consolidadas, infecciones y el trabajo de un músculo o tendón en periodo de cicatrización.

El entrenamiento excéntrico posiblemente sea el trabajo más eficaz y por otra parte el más traumático para la unidad miotendinosa.

Las contracciones musculares excéntricas resisten las fuerzas externas y absorben la energía mecánica impuesta, mientras las concéntricas producen un trabajo externo. O sea, el primero implica un alargamiento forzado de los músculos activados y la absorción externa de la musculatura para la absorción de la energía, por tanto se supone que sirve de freno al movimiento.

El estatus histológico de un tendón depende de la capacidad clave de su alineamiento paralelo de las fibras de colágeno para soportar de forma segura las cargas de aumento de tensión. Por ejemplo en el tendón de aquiles la capacidad es de 6275 N/mm2.

Las fuerzas extremadamente elevadas que se producen en alto nivel, son también aplicadas al tendón, dónde se acercan mucho a los limites del pico de fuerza.

Trabajo excéntrico sobre tendinopatías según bibliografía consultada en nuestro centro trabajamos esta secuencia
(Öhberg L. 2004; Alfredson H. 2000; Purdam 2004; Norregaard 2007…)
Todos los días
2 veces al día
3 series
15 repeticiones
En el caso de la tendinopatía aquílea proponemos 2 tipos de ejercicios.
Trabajo excéntrico sobre plano inclinado de 25º, por lo que partimos de un pre-estiramiento.
Trabajo excéntrico de tendón de Aquiles sobre plano inclinado

Izquierda posición inicial, derecha posición   final
Trabajo excéntrico en bajada, la subida se hace con los 2 pies para evitar el concéntrico

Trabajo excéntrico en escalera.

Izquierda posición inicial

Izquierda posición inicial
Derecha posición final
Trabajo excéntrico en la bajada
La subida se hace con las dos piernas para evitar el concéntrico

No se ha demostrado todavía con certeza y evidencia científica las causas por las que el trabajo excéntrico mejora las tendinopatías a pesar de sus buenos resultados.

Así que debemos seguir investigando.

Marco Antonio Martínez.

TRATAMIENTO CON EPI EN TENDINOPATÍA AQUÍLEA EN JUGADOR DE PADEL. CASO CLÍNICO

Ángel Ruiz jugador PPT

Agradecemos la cesión de la foto a nuestro amigo Ángel Ruíz, jugador profesional PPT (Padel Pro Tour), para relacionar la lesión con el pádel aunque no pertenece al paciente del caso clínico para proteger sus datos.

CASO CLÍNICO:

Paciente varón de 24 años de edad, jugador de Pádel diestro y con pie cavo y pronado, refiere dolor a nivel del tercio inferior de su tendón de Aquíles derecho tras varias semanas jugando con molestias, realizamos una evaluación inicial observando la morfología del tendón que aparece visiblemente con un aumento de su grosor normal comparado con el miembro sano, realizamos diversas pruebas clínicas comenzando por la palpación del tendón, observamos presencia de dolor a la presión y crepitación pero no encontramos nódulos, posteriormente realizamos un estiramiento del tendón de Aquíles que también resulta doloroso y finalizamos la exploración clínica solicitando una contracción resistida que también resulta dolorosa. Para cuantificar el dolor utilizamos una escala visual analógica (EVA) del dolor ante la cual refiere:

Palpación

Estiramiento

Contracción resistida

Tras la recogida de datos y anamnesis, tras consulta médica se le prescribe una exploración complementaria mediante ecografía.

En la primera ecografía, se observa el proceso degenerativo y la presencia de neovascularización en el tendón, tras protocolo de fisioterapia y trabajo excéntrico llevando la pauta del siguiente enlace:

Todos los días, 2 veces al día 3 series de 15 repeticiones

https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/10/26/protocolo-de-trabajo-excentrico-en-tendon-de-aquiles/

A las 4 semanas se realiza una segunda ecografía de control en la que se observa un número de neovasos, permanece el dolor por lo que nos planteamos otro abordaje aplicando la técnica EPI

https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/02/03/tienes-una-tendinopatia-conoce-la-tecnica-epi/

En esta imagen eco power-doppler podemos observar la situación inicial del tendón con la presencia de los neovasos, la propuesta es una aplicación de EPI semanal con refuerzo de fisioterapia y trabajo excéntrico durante la semana y revisión posterior mediante ecografía.

Ecografía Power-doppler. Neovasos tendinopatía Aquílea

A las 5 semanas de tratamiento y tras 5 aplicaciones de EPI, el tendón había reducido su tamaño de manera considerable, disminución severa del dolor e inicio de la práctica deportiva de acondicionamiento físico general, no de práctica específica de padel, para lo cual precisó de 2 semanas más de readaptación al entrenamiento específico de padel.

En esta imagen podemos observar la desaparición de los vasos de la zona intratendinosa

Tendón de Aquiles recuperado en jugador de padel

Una vez recuperada la lesión es muy importante continuar el trabajo excéntrico, como método preventivo y actuar sobre los factores extrínsecos como plantillas correctoras, buen calzado y mejora del gesto deportivo.

El trabajo interdisciplinar y la historia y recogida de datos así como la continua re-evaluación son fundamentales para cuantificar el grado de mejora en el paciente.

Marco Antonio Martínez.

EPICONDILITIS VS EPICONDILOSIS. CONSEJOS

En este articulo lo primero que quiero es aclarar un concepto de base y desmitificar algunas fases del tratamiento que son obsoletas desde mi punto de vista, la terminología epicondilitis ha quedado en desuso normalmente ya que en esta lesión no aparece inflamación propiamente en el tendón, normalmente aparece lesión por sobrecarga o contractura de la musculatura epicondilea en fase aguda o un proceso degenerativo reversible en fase crónica por lo que hablaremos de epicondilosis o tendinosis epicondilea.

Epicondilosis o tendinosis epicondilea hace referencia a un proceso degenerativo (de desgaste) en el que el componente inflamatorio no existe, o muy poco, y no es la base sobre la que se asienta la desestructuración del tejido; aunque pueda clínicamente cursar con “brotes” inflamatorios puntuales.

De ahí que la ingesta de Anti-inflamatorios NO esté indicada en esta patología por ineficaz. (Desmitificar la prescripción de anti-inflamatorios como norma general)

La epicondilosis o codo de tenis es una tendinosis insercional de los músculos epicondíleos, presentándose sobre todo entre los 30-50 años de edad.

Es una lesión muy frecuente sobre todo en los deportes de raqueta. El origen parece causado por el uso continuado de los extensores de muñeca en todos los golpes y no sólo por las altas fuerzas absorbidas en el impacto. Se conoce que las vibraciones y los movimientos son transferidos directamente a través del músculo a la inserción del tendón causando repetidos microtraumas. Se afecta fundamentalmente el segundo radial, con mucha menor frecuencia el extensor común de los dedos y raramente el cubital posterior

Clínica

– La molestia más habitual es la aparición de dolor al realizar la extensión dorsal de la muñeca contra resistencia.

– Molestias localizadas en la parte lateral externa del codo (epicóndilo).

– Aparición de dolor al extender los dedos y acompañarlo con la extensión de la

muñeca.

– Aparición de dolor al realizar gestos de pronosupinación, prensión o elevación de un peso comprometiendo la articulación del codo.

– Las molestias pueden localizarse en la zona del epicóndilo, pero también puede irradiar hormigueo y molestias  hacia el antebrazo-mano.

– En pádel y tenis el gesto del golpeo de revés es el que reproduce el dolor.

Tratamiento:

Una vez que aparece la lesión, FISIOTERAPIA y prescripción de ejercicios.

Ejercicios de estiramiento:

Recordad, el estiramiento que se hace antes de jugar NO PREVIENE lesiones durante la práctica deportiva sino el continuo, es decir, el éxito del estiramiento es la frecuencia periódica para adaptar a los tejidos a situaciones de estrés. Lo ideal 3-5 veces semanales a intensidad moderada tras calentamiento previo y después de la práctica deportiva a baja intensidad.

El calentamiento previo a la práctica deportiva SI PREVIENE lesiones durante la práctica deportiva (Desmitificar la prescripción de estiramientos)

Hielo post entrenamiento o competición 10 minutos no más, el exceso de aplicación de hielo aumenta la vascularización de la zona y lo que nos interesa es bloquear este proceso tras la práctica deportiva luego no, su aplicación sería con objetivo analgésico no anti-inflamatorio.

Masaje con hielo en la musculatura epicondilea.

En casos irreversibles valorar la aplicación de técnica EPI para regenerar el tejido.

https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/02/03/tienes-una-tendinopatia-conoce-la-tecnica-epi/

Una vez que desaparece la molestia fortalecimiento muscular sobretodo excéntrico.

Prevención:

*Buena elección de la pala o raqueta sobretodo de materiales y de peso adecuado a nosotros (la mejor pala no es la que lleva mi profesional favorito sino la que se adapta a mis características físicas y técnicas).

*Grosor adecuado de la empuñadura

*Buen gesto técnico, es la base de la prevención.

*Buen calentamiento analítico.

*Fortalecimiento muscular excéntrico.

*Estiramientos de la manera descrita anteriormente.

“Recordad que la mejor lesión es la que no aparece”.

Marco Antonio Martínez

TÉCNICA SACRO-OCCIPITAL DE DEJARNETTE (T.S.O.)

Introducción

Dejarnette pensaba que las manipulaciones con impulso eran arriesgadas y presentaban inconvenientes, además en una persona muy grande u obesa, la manipulación en posición lumbarroll es difícil, por ello, desarrolló un sistema de corrección en el que mediante un sistema de cuñas (Blocking) generaba una palanca que conseguía manipular al paciente con la ayuda de su propio peso.

Para Dejarnette, la clave del raquis era la pelvis, por lo que desarrolló varios protocolos de tratamiento basados en la equilibración pélvica.

Agrupó las disfunciones según una serie de características comunes, creando lo que llamó categorías.

Las cuñas

Medidas: 10 x 10 x 20 cm  (Niños: 5 x 5 x 10 cm)

Modelo de cuñas o blocking de Dejarnette

Modelo de cuñas o blocking de Dejarnette

Ventajas de la terapia sacro-occipital de Dejarnette

Los trastornos ligamentosos se tratan mejor con las cuñas que con manipulaciones con impulso. El paciente permanece un tiempo prolongado sobre las cuñas, la manipulación se prolonga durante todo el tratamiento, favoreciendo el drenaje del edema ligamentoso.

El mantenimiento de la posición de corrección sobre las cuñas elimina los indicadores dolorosos, lo que permite la normalización del tono muscular.

Las cuñas liberan de manera simultánea el parámetro antero-posterior y el parámetro interno-externo de una disfunción, manipulando de manera simultánea el lado de la disfunción y el lado de la compensación.

Trata de forma simultánea la torsión de la pelvis, la disfunción vertebral, la torsión ligamentosa y membranosa, incidiendo por lo tanto en las posibles implicaciones del raquis, craneales, faciales o viscerales.

El paciente se automanipula con la  fuerza de su propio peso y la acción de bombeo de su respiración. Es una manipulación no traumática y tiene muy pocas contraindicaciones. Se puede usar en niños, adultos y ancianos. Está contraindicada en infecciones y procesos tumorales principalmente.

Bases de la terapia sacro-occipital

1. Movimiento respiratorio primario (su existencia se relaciona con ritmos arteriales regidos por el bulbo raquídeo).

Inspiración – Flexión Sacra – Flexión Craneal

Espiración – Extensión Sacra – Extensión Craneal

Para Dejarnette este movimiento del sacro estimula la circulación del LCR, manteniendo el movimiento de los huesos craneales.

2. Interacción sacro-occipital.

El sacro y el occipital están relacionados a través de la duramadre espinal. Un trastorno en el sacro influirá directamente sobre occipital y viceversa.

Por lo tanto, una fijación sacra tendrá repercusiones sobre la mecánica del raquis, pero también sobre la mecánica craneal, y al contrario, una alteración en la mecánica craneal tendrá implicaciones sobre el raquis y el sacro.

3. La enfermedad es el resultado de la desorganización fisiológica.

La terapia sacro-occipital considera al ser humano como un conjunto de sistemas que interaccionan entre sí.

La enfermedad es el resultado de la desorganización o desequilibrio entre los distintos sistemas.

4. La mínima corrección da el máximo de resultados:

Un estímulo sutil es un resorte que pone en funcionamiento los mecanismos de autocorrección. Hay que realizar un estímulo y dejar que el cuerpo sea el que realice el trabajo.

5. La pelvis es la base de la columna.

Se incluye dentro del concepto “pelvis” al sacro, ilíacos, L4, L5, coxis y cadera.

Categorías de Dejarnette

Categoría I:

Es una categoría patológica pero al mismo tiempo es una categoría de base.

Se agrupan en ella las patologías o disfunciones centrales, que afectan a raquis, cráneo y pelvis, tanto a nivel muscular, visceral, articular, nervioso, etc, y las patologías crónicas.

En esta categoría existe una lesión bilateral del sacro, con implicación de la duramadre y de la esfera craneal.

Categoría II:

Se agrupan en ella problemas laterales, que afectan a miembros superiores, inferiores y ATM y las patologías agudas.

Existe una afectación unilateral del iliaco sobre el sacro.

Categoría III:

Es la categoría de las lesiones discales y de las ciáticas.

Existe una torsión sacra asociada a un iliaco bloqueado, lo que no permite adaptaciones en la pelvis y genera sufrimiento discal

Diagnóstico de las categorías

cuadro de Tests específicos por categorías de Dejarnette

cuadro de Tests específicos por categorías de Dejarnette

Tratamiento de las categorías

Esquema de Tratamiento de Dejarnette

Esquema de Tratamiento de Dejarnette

Propuesta de puntos a debatir desde nuestro centro

–     Emplea aspectos de diferentes disciplinas (Osteopatía Estructural, Osteopatía craneal desde la perspectiva quiropráctica, Terapia miofascial, Kinesiología, Neurodinámica).

 –    Tests kinesiológicos subjetivos, ya que dependen de las sensaciones del terapeuta.

 –    Demasiada importancia de la asimetría de EEII, sin contrastar si es funcional o anatómica por falta de pruebas de diagnóstico a través de la imagen. Incluso el test de Downing es descrito de forma distinta según autores.

 –    Las escuelas o cursos de formación presentan discrepancias en el orden de los tests exploratorios y en el orden de los pasos a seguir en los tratamientos.

–    La agrupación de todas las patologías en tres categorías hace que los protocolos sean excesivamente genéricos para lesiones que cursan de manera diferente, aunque se pretenda justificar su relación mediante cadenas lesionales, generadas mediante hipótesis.

 –    Los expertos en Dejarnette promulgan buenos resultados a nivel clínico, pero con falta de evidencia científica. Sería preciso realizar más estudios de campo, a pesar de las dificultades de reproducir dichos estudios por la dependencia de la subjetividad del terapeuta. Además hay escasa bibliografía sobre el tema.

 

Desde el equipo de Martinez-Barrios Fisioterapia os queremos invitar a que comentéis el artículo a nivel constructivo desde el punto de vista de la fisioterapia, la osteopatía, experiencias profesionales (terapeutas que utilicen Dejarnette) y experiencias clínicas (pacientes que hayan sido tradados con Dejarnette).

La inteligencia colectiva para el bien de todos.

 

El equipo de Martinez-Barrios Fisioterapia.