RESUMEN I JORNADAS DE AVANCES EN FISIOTERAPIA, READAPTACIÓN Y TRAUMATOLOGÍA DEPORTIVA

El pasado día 17 de Noviembre de 2012 Martínez-Barrios fisioterapia estuvimos en las I Jornadas de Avances en Fisioterapia, Readaptación y Traumatología Deportiva, celebradas en la Facultad de  Medicina de Valencia.

A continuación os describimos un resumen de la temática abordada en dichas jornadas. Esperamos que os sea útil.

I Jornadas de Avances en Fisioterapia, Readaptación y Traumatología Deportiva

Patología tendinosa y EPI: es necesario lograr un acuerdo acerca de que las tendinopatías son una anomalía mecánica primaria del tendón, que produce daños en la matriz extracelular y que las células viables intentan reparar, pero sin éxito. No se puede confundir el intento de reparación del tendón con su etiología. La electrolisis percutánea intratisular (EPI) tiene como objetivo producir una ablación electrolítica no termal del tejido degenerado. La EPI en la interfase aguja/tejido diana proporciona la licuefacción de la sustancia mixoide facilitando la migración de células inflamatorias (neutrófilos y macrófagos) al área intervenida. Los macrófagos juegan un papel esencial en la curación del tejido, ya que no sólo fagocitan, sino que promueven la migración de fibroblastos, liberando factores de crecimiento y facilitando la síntesis de colágeno. Estudios recientes han demostrado su eficacia en la reducción de la neovascularización y el dolor en tendinopatías rotulianas. En otro estudio de coste/efectividad en epicondilitis lateral, la técnica EPI demostró ser más efectiva la cirugía.

El ejercicio excéntrico posee un efecto protector en el tejido muscular y conectivo. Además activa áreas corticales responsables de la atención selectiva y de la cognición.

Importancia del trabajo concéntrico y excéntrico. La contracción concéntrica desarrolla fuerzas elevadas de manera rápida. Para un deportista es básico en sus gestos deportivos iniciarlos (contracción concéntrica) y frenarlos (contracción excéntrica) lo más rápido posible.

Un ejercicio novedoso con alto componente excéntrico induce daño muscular en el músculo esquelético; ahora bien, si repetimos dicho ejercicio un tiempo más tarde, el daño es mucho menor. Este efecto protector, se denomina Repeated Bout Effect.

Se emplean ejercicios vibratorios previos a los ejercicios excéntricos, ya que incrementan la temperatura muscular y optimizan el reclutamiento de unidades motoras.

Ejercicio como terapia básica en la tendinopatía rotuliana: el ejercicio excéntrico incrementa la sección transversal del tendón, su longitud, la densidad de miofibrillas e influye en el tipo de colágeno (el tipo I es el más resistente) y en las moléculas de adhesión.

Readaptación óptima (entrenamiento óptimo): el momento lesivo lleva consigo un periodo de reposo relativo que se asocia a mantener las cualidades físicas que según la lesión, nos permitan mantener de la mejor manera posible. Hemos de recuperar la función del individuo respecto al rango de movilidad, desde el punto de vista articular y muscular. Tras ello, se habrá llegado a la curación biológica. La siguiente fase es la readaptación al entrenamiento y al principio hemos de preguntarnos ¿qué cualidades físicas de un jugador de x deporte nos van a comprometer menos la lesión? Se comienza con trabajo de fuerza estabilizadora, fuerza combinada con velocidad, seguidamente la recuperación del movimiento deportivo, incremento en la exigencia de las cualidades físicas (fuerza explosiva y velocidad). Una vez que el deportista está compitiendo se elabora un plan de prevención.

Control neuromuscular (entrenamiento neuromuscular): trabajo de fuerza y de coordinación.

Se presentan dos estrategias de trabajo:

–  Inhibición recíproca agonista-antagonista para trabajar la explosividad.

– Coactivación agonista-antagonista, provocando un trabajo muscular simultáneo para dar estabilidad.

Los ejercicios en cadena cinética abierta (CCA) facilitan el mecanismo de inhibición recíproca.

Se destacó el trabajo de control postural en acciones propias del deporte, trabajo de control neuromuscular en condiciones de fatiga, estabilización de tronco (core stability), trabajo de la musculatura de la cadera, entrenamiento propioceptivo.

Tratamiento de la rotura fibrilar del gemelo interno –Tennis leg (deinserción parcial o total): El gemelo interno es un músculo biarticular, desciende más que el gemelo externo y posee muchas fibras rápidas, las cuales son más susceptibles de sufrir lesiones. Esta lesión es muy frecuente en el tenis, pádel y fútbol, no es común en jóvenes, pero sí a partir de los 30-50 años.  En el mecanismo lesional se produce una solicitación del tríceps sural en estiramiento máximo. La preactivación del gemelo interno respecto al externo lo predispone a lesionarse. Existen dos zonas de rotura que son la unión miotendinosa y la unión miofacial en el sóleo. Entre las causas están la fatiga, fallo de la inervación recíproca, existencia de lesiones previas. El tratamiento consta de tres fases:

I. En la fase inflamatoria se aplica vendaje compresivo, kinesiotaping o Mc Connel modificado (únicamente en roturas muy importantes se pondrá férula), evacuación del hematoma con EPI, administración de PRP, mesoterapia (traumel), osteopatía (charnela lumbo-sacra y terapia manual de tobillo y pie) y trabajo motor en la zona lumbar baja.

II. EPI-Punción Seca,  hipertermia, mecanotransducción (técnicas faciales, ganchos, masoterapia), estiramientos activos (también neurodinámicos), activación excéntrica.

III. EPI para remodelar área fibrótica, trabajo excéntrico y concéntrico, coordinación neuromuscular y readaptación al gesto deportivo.

Avances en ortobiología regenerativa en traumatología deportiva: el PRP (plasma rico en plaquetas) y el ACS (suero autólogo condicionado) son empleados en lesiones degenerativas. El PRP contiene proteínas bioactivas, incluyendo factores de crecimiento. El problema del PRP es que en un mismo preparado hay diferencias en las diferentes muestras. A veces se hace un mal uso de la ortobiología.

El tratamiento de EPI + PRP o ACS provoca el mismo resultado que el tratamiento con EPI exclusivamente, pero la mejora es ligeramente más rápida en el tratamiento de EPI + PRP o ACS.

Avances en ozonoterapia y PRP en lesiones degenerativas y discales: se introduce PRP ozonizado en el núcleo pulposo del disco intervertebral con lesión subaguda o crónica de protrusión o hernia discal. El PPP (plasma pobre en plaquetas) ozonizado es administrado en las articulaciones interfacetarias afectas de sobrecarga o de pinzamiento artrósico. Esta técnica se realiza en quirófano bajo sedación ambulatoria, con control médico del anestesista, teleguiadas con arco radioscópico en “C” de alta definición.

Tratamiento quirúrgico de las lesiones de la rodilla en el deportista: con la cirugía se favorece la reparación biológica. En tendinopatías rotulianas reacias al tratamiento conservador se suele hacer escarificaciones longitudinales, escisiones del tejido de granulación, perforaciones del polo inferior de la rótula.

El tiempo que tardan en cicatrizar los tejidos blandos es de 6 a 8 semanas.

Respecto a las lesiones meniscales, se producen por mecanismos indirectos. En dolores de la línea antero-medial de la rodilla tras un golpe, hemos de pensar en que puede ser un dolor irradiado de la patela. Al quitar los meniscos se suelen encontrar áreas de sobrecarga y artrosis. El menisco externo es muy condrogénico, al quitarlo suele ocasionar hidrartros y derrames de repetición. Las suturas meniscales se realizan en lesiones asentadas en la zona periférica (vascular). Sólo el 4% de las lesiones meniscales se pueden suturar.

El ligamento lateral  medial (LLM) es un ligamento acintado que se trata habitualmente de forma conservadora con la administración de PRGF, excepto roturas totales en futbolistas y judokas.

El ligamento lateral externo (LLE) es cordonal, se repara o reconstruye con cirugía.

El ligamento cruzado anterior (LCA) es también cordonal, su lesión se asocia con la del ligamento lateral medial. En deportistas amateurs se espera unas 3-4 semanas para intervenir, en deportistas de élite se opta por la cirugía precoz. Las técnicas empleadas son los implantes autólogos, HTH de tendón rotuliano, o tendón de semitendinoso o gracilis. La técnica HTH no se aplica en sujetos con antecedentes de dolor patelar, ni en futbolistas porque la incorporación es más lenta. La rehabilitación debe ser precoz, ortesis dinámica durante 4-6 semanas con apoyo asistido, ejercicios en cadena cinética cerrada, ejercicios propioceptivos, trote a las 12-16 semanas, alta progresiva (más de 6 meses, no debe haber signos de inflamación y el déficit funcional debe ser menor al 10-15 % respecto al lado contralateral) y vuelta a la competición a los 6-12 meses. La cirugía del LCA es un proceso biológico de integración y ligamentización. Hace falta esta fase de anclaje o fase de ligamentización, la cual dura 8-10 semanas en la técnica HTH y 16 semanas en la técnica con tendón de gracilis o semitendinoso. Antes de los 6 meses ningún injerto tiene una resistencia similar al LCA original.

El ligamento cruzado posterior (LCP) presenta una estructura de ligamento acintado en su parte tibial y una estructura de ligamento cordonal en su parte femoral. Su afectación se trata de forma conservadora excepto cuando se acompaña de dolor patelar asociado (plastia de doble fascículo).

En los ligamentos se suele administrar primero PPP y seguidamente PRP. El PPP influye en la creación de la matriz extracelular.

Vendaje neuromuscular: este vendaje consiste en la aplicación de vendas elásticas adhesivas y porosas de distintos colores sobre la piel, produciendo diferentes efectos sobre el organismo según el porcentaje de alargamiento que se realice al adherirlas. Esta constituido en su gran parte por algodón y fibras elásticas. Se han encontrado diferencias entre marcas y colores. En todos los adhesivos existen hasta 40 elementos diferentes. Se debe cambiar el concepto de tensionar por el de alargar. Para que se cumpla la hipótesis sobre las acciones según la dirección de la venda (de origen a inserción para tonificar y de inserción a origen para relajar), debería adherirse sobre un punto fijo. Dicho punto sólo podría ser una cicatriz adherida o una zona rígida patológica. Al colocar la venda sobre la piel, crea ondulaciones, aumentando el espacio entre la piel y los músculos ayudando a disminuir la presión sobre los mecanorreceptores, disminuyendo o desapareciendo la sensación de dolor al tiempo que, al ampliar dicho espacio, se ayuda a mejorar el fluir de la circulación linfática y sanguínea comprimida.

Pedro A. Férez

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FISIOTERAPIA INVASIVA EN EL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL

Empleo del estímulo mecánico de una aguja como agente físico para el tratamiento del SDM. El término más frecuentemente empleado es el de punción seca (dry needling) para distinguirla de otras técnicas invasivas en las que se infiltra alguna sustancia.

TÉCNICAS DE PUNCIÓN

Según la profundidad a la que se introduce la aguja y el hecho de que ésta llegue o no al tejido muscular, se puede seguir la clasificación de Baldry, quien divide las técnicas de punción en dos grandes bloques: punción superficial y punción profunda.

También se podría hacer otra clasificación en función de la escuela y del modelo conceptual en que se han desarrollado. Según esto, las tres principales escuelas de punción seca serían:

  1. La que sigue el modelo de los PGM, iniciado por Janet Travell y David Simons.
  2. La que se basa en el modelo de radiculopatía propuesto por Chan Gunn.
  3. La que actúa de acuerdo con el modelo de sensibilización espinal segmentaria, desarrollado por Andrew Fischer combinando diferentes aspectos de los dos modelos precedentes.

Punción superficial

La técnica de punción superficial descrita por Peter Baldry consiste en introducir agujas de acupuntura en la piel y en el tejido celular subcutáneo suprayacentes al PGM a una profundidad máxima de 1 cm, sin llegar a penetrar en el músculo.

Otra forma de punción superficial es la punción subcutánea de Fu en la cual se introduce una aguja con catéter en el tejido celular subcutáneo, para seguidamente describir unos círculos con la aguja. Se retira la aguja, dejando el catéter fijado con tape durante 6-48 horas.

Punción Profunda

Existen diversas modalidades de punción profunda que difieren entre sí, sobretodo, en la insistencia con que buscan la respuesta de espasmo local (REL) y, consecuentemente, en su nivel de agresividad.

La modalidad más agresiva y, seguramente más efectiva es la técnica de entrada y salida rápida de Hong. Esta rapidez se aplica tanto al entrar, para promover la REL, como al salir, para evitar que la contracción del espasmo local se produzca con la aguja dentro de la banda tensa. La entrada y salida rápidas se repiten hasta que las REL se han extinguido.

Existen otras modalidades menos agresivas en las que se efectúan otros tipos de manipulaciones de la aguja, como giros en una y/u otra dirección, adaptables para personas con umbral bajo de tolerancia al dolor.

Otra buena alternativa en casos de bajo umbral de tolerancia al dolor es la electroestimulación intramuscular donde se provocan contracciones mediante el uso de corriente eléctrica, empleando las agujas como electrodos. Esto suele conseguirse con un aparato de Tens aplicado a una frecuencia baja (1-10 Hz) con una anchura de pulso también baja (40 milisegundos), con una intensidad situada en el umbral de tolerancia y con un tiempo de aplicación de veinte (20) minutos.

Peligros de la Punción Seca

Sujetos con miedo a las agujas.

Neumotórax.

Mioedema: es exclusivo del hipotiroidismo.

Síncope vasovagal: no se puede evitar pero sí las consecuencias, por ello cualquier punción la haremos con el paciente en decúbito.

Pinchar un nervio.

Infección.

Hemorragias en pacientes hemofílicos o en tratamiento con anticoagulantes.

Alérgicos al níquel.

Pedro A. Férez

FISIOTERAPIA CONSERVADORA EN EL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL

Técnicas Manuales 

Estiramiento analítico: Pretende normalizar la longitud de las sarcómeras acortadas del PGM. Es válido para músculos con PGM no demasiados activos. En estiramientos pasivos, la duración no debe ser inferior a 30 segundos.

En estiramientos activos, la duración debe ser de 10-15 segundos.

Estiramiento (acción) y spray frío (distracción): se emplea una estimulación cutánea para bloquear la sensación dolorosa. La aplicación de frío constituye un estímulo térmico y táctil que, actuando a nivel medular, permite que el estiramiento sea mayor (inhibición del reflejo miotático) y menos doloroso. La técnica se inicia con la aplicación de frío sobre el músculo y en dirección a la zona de dolor referido, al tiempo que estiramos. Estos pasos puede repetirse hasta alcanzar la longitud completa del músculo, no obstante, no se debe enfriar la piel más de tres veces seguidas sin calentarla. Para ello aplicaremos calor húmedo cada tres ciclos.

Técnicas de compresión: mediante pulgares reforzados o palpación en pinza. Se debe estirar el músculo hasta el límite del dolor, en esta posición se aplica una presión sobre el PGM. Esto jamás debe provocar dolor excesivo ni respuestas vegetativas. A medida que la molestia va disminuyendo, se incrementa la presión. La técnica se aplica entre veinte (20) segundos y un (1) minuto. Tras ello, es aconsejable estirar el músculo.

Masoterapia: amasamientos circulares que se van superponiendo al PGM, al  tiempo que se incrementa la presión. El masaje de frotamiento longitudinal profundo y lento (8 mm/sg) consiste en una serie de frotaciones profundas y lentas aplicadas sobre la piel lubricada, en sentido longitudinal a las fibras del músculo.

Percusión y estiramiento: diez percusiones con un martillo de reflejos, a razón de una (1) percusión cada cuatro (4) segundos. Una vez percutido el músculo, se estira.

Técnica de relajación post-isométrica: se coloca el músculo en estiramiento confortable, solicitando en esta posición una contracción isométrica de cinco (5) o siete (7) segundos, seguida de una fase de relajación de dos (2) segundos, tras la cual se gana en estiramiento. El proceso se repite tres (3) o cinco (5) veces.

Técnica excéntrica de Mitchell: el paciente debe resistir el estiramiento, pero permitir avanzar en estiramiento al terapeuta.

Técnica de Lewit: es una técnica isométrica cuyo objetivo es enfatizar en la relajación muscular, más que en el estiramiento. Para ello se sirve de cuatro bajo elementos:

A) Contracción isométrica lenta y suave (10-25% de la fuerza máxima) de diez (10) segundos de duración en el tiempo inspiratorio (el paciente debe hace apnea en caso de que no llegue a los diez segundos inspirando). A continuación pedimos al paciente que relaje el músculo mientras lo estiramos.

B) Respiración: contracción + inspiración, relajación + espiración.

C) Efecto de la fuerza de la gravedad: resiste la contracción y asiste la relajación.

D) Movimiento Oculares: los movimientos oculares facilitan el movimiento de la cabeza y del tronco en la dirección en la que se mira, al tiempo que inhiben el movimiento en la dirección contraria. Los movimientos oculares no se deben exagerar.

Técnica de Jones (Técnica de liberación por posicionamiento): consiste en colocar pasivamente al músculo en posición de confort máximo, es decir de mínima tensión. Esto se consigue acortando notablemente  el músculo y poniendo en tensión a sus antagonistas. La posición de máximo confort se mantiene durante noventa (90) segundos y la vuelta a la posición neutra se realiza muy lentamente y pasivamente.

Técnicas de inhibición neuromuscular integradas: Chaitow ha integrado diferentes elementos de técnicas distintas (compresión isquémica, relajación post-isométrica y técnica de Jones) para diseñar dos métodos para inactivar PGM.

El primero de ellos consiste en aplicar la compresión isquémica durante unos veinte-treinta  (20-30) segundos sobre el músculo colocado en posición de máximo confort. Inmediatamente se le pide al paciente una contracción isométrica de las fibras musculares que contienen el PGM durante siete-diez (7-10) segundos. Después se le pide que relaje las fibras, y aprovechando esta relajación, se estira pasivamente el músculo.

El segundo método sustituye la contracción isométrica seguida de estiramiento por una contracción excéntrica de mediana intensidad. Chaitow aconseja seguirla de maniobras de frotación suaves y/o aplicación de calor.

Técnicas Instrumentales

Ultrasonidos: la investigación clínica se decanta claramente por el uso de US continuo frente al pulsátil en este terreno.

Zohn y Mennell proponen la aplicación de US continuo a una potencia de 0,5 W/cm2 con un movimiento circular efectuado en uno-dos (1-2) segundos.

Nielsen utiliza también US continuo pero a una potencia creciente. En primer lugar busca el umbral del dolor incrementando la potencia del US. Una vez lo ha alcanzado reduce la potencia a la mitad y durante dos-tres (2-3) minutos siguientes la va aumentando gradualmente hasta alcanzar el umbral establecido.

Electroterapia: se han propuesto diferentes modalidades de electroterapia en el tratamiento de PGM: corrientes galvánicas, diadinámicas, de Träbert, interferenciales, TENS. Recientemente se han incorporado dos nuevas modalidades: las microcorrientes y las corrientes galvánicas de alto voltaje.

Otras: terapia combinada, láser (aumenta el umbral del dolor a la presión), biofeedback y las ondas de choque. Estas últimas se proponen como utilidad tanto diagnóstica como terapéutica.

Pedro A. Férez

PUNTOS GATILLO (TRIGGER POINT). DOLOR Y DISFUNCIÓN MIOFASCIAL

1.1              Introducción

Existe una gran variedad de problemas de los tejidos blandos que son claramente reconocibles: efectos de traumatismos (roturas, contusiones, miositis osificante), procesos inflamatorios (infecciosos y no infecciosos), debilidad etc. El síndrome de dolor y disfunción miofascial es una entidad muy frecuente, diferente a las anteriores, pero hasta la fecha, mal comprendida y escasamente difundida.

El síndrome de dolor miofascial tiene un protagonista principal: el punto gatillo miofascial.

Numerosos términos de dolor regional tales como codo de tenis, cefalea tensional, bursitis subdeltoidea, tendinitis bicipial, neuralgia braquial, artrosis de columna, ciática entre otros, tienen en uno o en varios puntos gatillo la causa de los síntomas que presenta el paciente.

El músculo es un órgano sujeto al uso y abuso de las actividades de la vida diaria y es una de las principales fuentes de dolor, a pesar de lo cual, suelen ser los tendones, articulaciones, bursas y nervios las estructuras en las que buscamos el origen del dolor.

1.2              Definición de Punto Gatillo Miofascial

Foco o nódulo hiperirritable dentro de una banda tensa (conjunto de fibras dentro del músculo con mayor tensión que el resto) del músculo esquelético. Es doloroso a la compresión local y puede provocar dolor referido, disfunción motora y fenómenos autonómicos.

1.3       Clasificación

PGM Activo: causa dolor referido de manera espontánea, genera disfunción, debilidad y restricción de movimiento.

PGM Latente: no genera dolor referido pero sí disfunción.

1.4       Factores de activación

Directos

– Sobrecarga aguda: contracciones bruscas, estiramientos excesivos.

– Sobrecarga crónica: problemas posturales, movimientos repetidos.

– Enfriamiento: aire acondicionado.

– Traumatismos directos: caídas, golpes.

Indirectos

– Otros PGM: tanto de la musculatura agonista como antagonista.

– Estar dentro de la zona de dolor referido de un PGM. Aparece lo que se denomina  PGM asociado, satélite o secundario.

– Fenómenos viscerales.

– Inflamaciones o disfunciones articulares.

– Radiculopatías: la compresión nerviosa hace que los músculos no tengan buena inervación.

– Estrés emocional: actitud postural, disminución del umbral doloroso, empleo de musculatura respiratoria accesoria.

1.5       Factores de perpetuación 

Los factores de perpetuación hacen que el músculo tenga una mayor tendencia desarrollar PGM y pueden aumentar la irritabilidad de los ya existentes, de forma que la respuesta del músculo al tratamiento sea incompleta o de corta duración.

– Mecánicos: dismetría de EEII, estructura de pie de Morton, mobiliario inadecuado, adoptar posturas incorrectas.

– Cicatrices: adherencias entre tejido celular subcutáneo y fascia muscular.

– Nutricionales: déficit de vitamina B (ácido fólico), Fe, Ca, Se, Mg.

– Metabólicos y endocrinos: hipotiroidismo, hiperucemia y la hipoglucemia.

1.6       Tipos de palpación

– Palpación en pinza: se podrá utilizar cuando tengamos dos caras accesibles del músculo.

– Palpación plana superficial: para músculos superficiales donde se palpa a través de la piel.

– Palpación profunda: para músculos profundos.

1.7       Tratamiento

Consta de dos fases que deben trabajarse de manera simultánea:

A)    Control del dolor: tratamiento de PGM activos y latentes.

Dentro de este control del dolor podemos establecer dos tipos de abordaje terapéutico por parte del fisioterapeuta:

A.1) Fisioterapia conservadora:

‎https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/11/12/fisioterapia-conservadora-en-el-sindrome-de-dolor-miofascial/

A.2) Fisioterapia invasiva:

https://mbfisioterapia.wordpress.com/2012/11/12/fisioterapia-invasiva-en-el-sindrome-de-dolor-miofascial/

B)     Control de los factores de perpetuación.

Más información en: http://www.travellysimons.com/inicio/index.php

Pedro A. Férez

PSICOLOGIA Y LESIONES PARTE I: PREVENCIÓN

En el mundo de la actividad física y el deporte de cualquier nivel, las lesiones suponen una de las principales preocupaciones tanto en practicantes como para los profesionales. La lesión adquiere relevancia por diferentes factores entre los que podemos señalar:

–         Interrupción o limitación de las actividades habituales como la asistencia al trabajo, centro de estudios, etc.

–         En general, cambios en la vida personal y familiar debido a la disminución de la posibilidad de realizar tareas (no puede vestirse solo, e incluso no puede estar solo).

–         Alteración de diferentes variables psicológicas que definiremos en la segunda parte de este artículo como son una mayor irritabilidad, hostilidad, pensamientos negativos y tristeza entre otros.

El proceso habitual en torno a una lesión se centra en los aspectos casi estrictamente médicos. Por otro lado, en caso de pensar en los aspectos psicológicos asociados a una lesión, nuestra mente viaja rápidamente al estado de ánimo que tienen las personas que han sufrido una lesión y que han de adaptarse a su nueva situación durante un tiempo determinado.

Sin embargo existe una gran falta de información sobre los aspectos psicológicos que hacen a las personas más vulnerables a la lesión. Una persona lesionada se verá afectada también en lo psicológico, pero ¿Qué aspectos psicológicos aumentan la probabilidad de lesionarse? ¿Existen situaciones en las que se producen mayor número de lesiones?

En la literatura científica existe cada vez un mayor acuerdo sobre el carácter multifactorial que rodea a la lesión.  Desde el punto de vista psicológico podemos comenzar por el siguiente esquema para abordar la “parte psicológica” de la lesión en el contexto del deporte o la vida cotidiana.

Aunque la información sobre dichos aspectos está recogida o enfocada fundamentalmente hacia el mundo del deporte, podemos extrapolarla a cualquier contexto pues en definitiva todos nos enfrentamos a situaciones en las que tenemos que rendir y hemos de manejar de manera lo más óptima posible las variables psicológicas relacionadas con dicho rendimiento.

Dentro de la psicología del deporte, las variables psicológicas más estudiadas en relación a la vulnerabilidad a la lesión son las siguientes:

–         Ansiedad

–         Estrés psicosocial

–         Recursos de afrontamiento

–         Motivación

–         Autoconfianza

Pero de todas la variables relacionadas (que iremos definiendo a lo largo de las publicaciones en este blog) sin duda la más destacada es el nivel de estrés.

Las personas se enfrentan frecuentemente a situaciones en las que sienten cierto desequilibrio entre la demanda y la respuesta que dan (al margen de dominar técnicamente la tarea). Una persona puede estar sometida durante muchos días a pequeñas tareas estresantes o tener una tarea altamente estresante a la que ha de dar respuesta. Las investigaciones coinciden en que el estrés es el factor psicológico principal que hace a la persona más vulnerable a la lesión. Esta afirmación se sustenta principalmente en dos teorías:

–         Cuando estamos estresados el enfoque atencional que utiliza la persona se reduce de manera que no atendemos a información relevante de nuestro alrededor. En el contexto deportivo podemos imaginar la importancia de estos aspectos a la hora de ejecutar una acción correctamente.

–         Por otro lado, el estrés produce una sobreactivación muscular específica, de manera que la persona realiza los movimientos de manera menos precisa.

–         Por último el estrés puede conllevar además una serie de comportamientos específicos asociados. Las personas con estrés pueden aumentar los comportamientos agresivos, así como la toma de decisiones erróneas para combatir dicho estrés, a través de lo que se denomina en psicología conductas de escape o evitación. No podemos olvidar que en ocasiones una lesión libera a la persona de afrontar situaciones en las que tendrá que rendir, se sentirá evaluado y para las que tal vez no se sienta de todo preparado.

En relación a la relación entre el estrés y la lesión, sin duda el modelo más estudiado es de Andersen y Williams, propuesto en 1988. En este modelo encontramos tres factores fundamentales desde el punto de vista psicológico así como las posibles respuestas y posibles intervenciones psicológicas necesarias. El esquema está adaptado por otros autores (Garcés, Olmedilla, Ortín y Moya-Faz, 2010).

Además de las variables psicológicas hemos de tener en cuenta otras que denominamos situacionales. En este sentido será importante prestar atención a los siguientes puntos:

–         Eventos estresantes de carácter general (problemas familiares, económicos, etc.).

–         Eventos estresantes relacionados con la actividad laboral.

–         Estilo de vida (viajes frecuentes, cambios de domicilio, cambios de jefe…).

–         Demandas específicas del día a día (horarios, número de tareas en un mismo momento…).

–         De modo específico, factores relacionados con lesiones anteriores (movimientos específicos o acciones de especial riesgo).

En definitiva, sabemos que es importante revisar el modelo de vida que llevamos (dentro de lo posible) de cara al control del estrés. Pero debemos pensar que este nivel de estrés puede tener una relación directa tanto con la probabilidad de tener una lesión como con la rapidez y calidad de la recuperación, aspecto que trataremos más adelante.

Después de ocuparnos de los factores psicológicos relacionados con la vulnerabilidad a la lesión, hemos de dedicar unas líneas las estrategias necesarias para el control de dicho estrés previo a la lesión. En este sentido, a modo de esquema, indicamos algunas estrategias en base a determinados objetivos. El cuadro siguiente está adaptado del contexto deportivo.

Para finalizar hemos se señalar la importancia de “entrenar” los aspectos psicológicos. En muchas ocasiones no basta con la intención, la reflexión o la lectura de “recetas rápidas” en manuales al uso. Las estrategias psicológicas, al igual que los aspectos técnicos de cualquier tarea han de ser aprendidas de manera sólida, con los tiempos adecuados y con la suficiente paciencia y constancia como para que de verdad pasen a formar parte de los recursos de la persona. Entendiendo por otro lado que no todo el mundo emprende este camino, será de vital importancia evaluar y modificar el ambiente (entorno, actividad, apoyo) de manera que tengamos más calidad de vida. Más calidad de vida y menos estrés conllevarán de manera bastante probable menos lesiones en cualquier contexto.

Psicología deportiva

Francisco J. Ortín Montero 

Francisco J. Ortín Montero

Psicólogo del Deporte.

Director de la Unidad de Psicología del Deporte. Universidad de Murcia