CALCIFICACIÓN DE ESTRUCTURAS VERTEBRO-ABDOMINALES COMO CRITERIO EXCLUYENTE DE LA MAGNETOTERAPIA

  1.   INTRODUCCIÓN

La magnetoterapia es una de las técnicas que con mayor frecuencia es aplicada en el tratamiento fisioterápico para la estimulación del tejido óseo, la densitometría mineral ósea es la técnica que se utiliza como medio diagnostico para cuantificar la densidad ósea en vivo de las estructuras que puedan ser susceptibles del uso de la magnetoterapia tales como la consolidación de fracturas por desmineralización ósea, osteoporosis y lesiones traumáticas.

Por lo que nos planteamos:

En qué proporción se localizan calcificaciones en estructuras próximas o adyacentes a la columna vertebral que podrían por un lado falsear los datos obtenidos en una densitometría y por otro, verse afectadas por la aplicación de técnicas como la magnetoterapia que favorecen la regeneración ósea.

2.-RECUERDO ANATÓMICO

            Este articulo centra su estudio en la región lumbar, tanto ósea y ligamentosa como en las estructuras vasculares y viscerales próximas a ella.

Siguiendo a Rouvière, un corte horizontal transversal del abdomen que pase por la primera vértebra lumbar muestra que el abdomen contiene, además de los órganos de la cavidad abdominal, los órganos situados por detrás del peritoneo parietal: cápsulas suprarrenales, riñones y uréteres, así como los grandes vasos abdominales: arteria aorta y vena cava inferior.

Ligamentos de la columna vertebral lumbar

Ligamentos de los cuerpos vertebrales

Los dos ligamentos que interconectan los cuerpos vertebrales son los ligamentos longitudinales anterior y posterior. Íntimamente asociado con estos ligamentos se encuentra el anillo fibroso de los discos intervertebrales, que es estructural y funcionalmente como un ligamento [Bogduk N y Lancet T, 1992].

Anillo fibroso

Cada anillo fibroso consiste en fibras de colágeno dispuestas entre dos cuerpos vertebrales y ordenadas en láminas concéntricas.

Además, las láminas de colágeno más profundas se continúan con las fibras de colágeno del fibrocartílago vertebral.

Mientras que las capas internas del anillo fibroso constituirían una cápsula alrededor del núcleo pulposo, las fibras exteriores del anillo serían las constituyentes de los ligamentos, pues consisten en gran medida en colágeno tipo I el cual está destinado para resistir la tensión. Esta tensión surge durante los movimientos de balanceo y torsión de los cuerpos vertebrales. Durante estos movimientos, los márgenes periféricos de los cuerpos vertebrales experimentan más separación que sus partes más centrales y las tensiones aplicadas al anillo periférico son más grandes que aquellas aplicadas al anillo interno. Para resistir estos movimientos las fibras periféricas del anillo fibroso son sujeto de las mismas demandas que los ligamentos convencionales, y su función, de acuerdo con esto. El anillo fibroso funciona como un ligamento siempre que la columna lumbar se mueve. Solamente durante el porte del peso funcionará junto con el núcleo pulposo. [Kapandji IA, 2001; Miralles RC, 1998; Rouvière H, Delmas A, 1999; Testut L, Latarjet A, 1998].

Ligamento longitudinal anterior

            Siguiendo las descripciones clásicas de Testut o Rouvière, el ligamento longitudinal anterior es una larga banda fibrosa nacarada que desciende por la cara anterior de la columna vertebral, desde la porción basilar del occipital hasta la cara anterior de la segunda vértebra sacra, adheriéndose tanto a las vértebras como a los discos intervertebrales.

Debido a su disposición longitudinal estricta, este ligamento sirve principalmente para resistir la separación vertical de la parte anterior de los cuerpos vertebrales. Así, su función se desarrolla en los movimientos de extensión de las uniones intervertebrales, resistiendo el arco anterior de la columna lumbar [Bogduk N y Lancet T, 1992].

Ligamento longitudinal posterior

            El ligamento longitudinal posterior está situado sobre la cara posterior de los cuerpos vertebrales y de los discos intervertebrales, desde el clivus del occipital hasta la primera vértebra coccígea.

A lo largo de la columna y en concreto en la región lumbar forma una estrecha banda sobre la parte posterior de los cuerpos vertebrales, pero se extiende lateralmente sobre la parte posterior de los discos intervertebrales para dar una apariencia dentellada o en dientes de sierra, engranándose sus fibras con las del anillo fibroso

El ligamento longitudinal posterior sirve para resistir la separación de las partes posteriores de los cuerpos vertebrales. Por su disposición polisegmental, su acción es ejercida sobre varias uniones intersomáticas, no sólo sobre una [Bogduk N y Lancet T, 1992; Rouvière H, Delmas A, 1999].

Ligamentos de los elementos vertebrales posteriores

            Siguiendo la clasificación realizada por Bogduk, se diferencian tres grupos de ligamentos:

1) Los ligamentos propios de los elementos posteriores: ligamento amarillo, ligamentos interespinosos y ligamentos supraespinosos.

2) Ligamento iliolumbar.

1)      Falsos ligamentos: ligamentos intertransversos, ligamento transforaminal, y ligamento mamilo-accesorio.

De todos ellos, sólo se desarrolla a continuación el ligamento amarillo por ser objeto de este estudio.

Ligamento amarillo

El ligamento amarillo, ligamentum flavum, es un corto pero grueso ligamento que une las láminas de vértebras consecutivas. Dos ligamentos amarillos se disponen en cada espacio intersegmental.

Histológicamente, el ligamento amarillo está constituido en un 80% por elastina y en un 20% por colágeno, naturaleza que parece estar más relacionada con su localización que con sus posibles funciones biomecánicas. Así, el ligamento amarillo descansa inmediatamente detrás del canal vertebral y por lo tanto inmediatamente adyacente a las estructuras nerviosas del interior del canal. Como ligamento sirve para resistir el exceso de separación de la lámina vertebral. Un ligamento de colágeno en la misma localización no funcionaría tan bien, pues podría resistir la separación de la lámina, pero cuando la lámina estuviera próxima un ligamento de colágeno podría doblarse afectando e incluso dañando las raíces nerviosas espinales.

Músculos de la pared posterior del abdomen

La pared posterior del abdomen está constituida por los músculos psoas y cuadrado lumbar.

Músculo Psoas

El músculo psoas en su porción abdominal se origina en los rebordes de los cuerpos vertebrales, apófisis transversas y fundamentalmente en los discos intervertebrales comprendidos desde la doceava vértebra dorsal hasta la quinta vértebra lumbar [Rouvière H, Delmas A, 1999; Testut L, Latarjet A, 1998].

En este origen sus fibras van constituyendo arcos que salvan los cuerpos vertebrales para permitir el paso de las ramas del plexo lumbar.

En su trayecto hacia la pelvis el músculo psoas se relaciona con los riñones, fundamentalmente con los uréteres que surgen desde estos y discurren sobre él.

Músculo Cuadrado Lumbar

El músculo cuadrado lumbar está íntimamente relacionado con la columna lumbar, pues desde su origen en la parte posterior de la cresta iliaca y ligamento iliolumbar emite tres tipos de fibras: iliotransversas, hasta las apófisis costiformes de las cuatro primeras vértebras lumbares; iliocostales, hasta la XII costilla; y costransversas, desde las apófisis costiformes hasta la XII costilla [Rouvière H, Delmas A, 1999].

Retroperitoneo

            Como se comentaba al inicio de este recuerdo anatómico, los órganos que quedan situados por detrás del peritoneo parietal son: las cápsulas suprarrenales, riñones y grandes vasos abdominales: arteria aorta y vena cava inferior.

Riñones

Los riñones se sitúan a ambos lados de la columna vertebral a la altura de las vértebras T12 a L3, quedando el riñón izquierdo en un plano ligeramente superior al derecho debido al volumen del hígado [Moore KL-Dalley AF, 2002].

La cara posterior de ambos riñones queda apoyada sobre el músculo psoas y desde su cara medial surgen los uréteres que en su descenso hacia la vejiga discurren también sobre él.

Arteria aorta abdominal

La arteria aorta abdominal es continuación de la aorta torácica. Se inicia en el hiato aórtico del diafragma a la altura del disco intervertebral T12-L1 y termina a la altura de la vértebra L4 donde se bifurca en las arterias iliacas comunes.

             En su descenso por el abdomen la arteria aorta se apoya sobre la cara anterior de las vértebras lumbares, discos intervertebrales y ligamento longitudinal anterior [Moore KL-Dalley AF, 2002; Rouvière H, Delmas A, 1999], desviándose ligeramente hacia la izquierda de la línea media. En este trayecto desde la arteria aorta surgen ramas parietales: arterias frénicas inferiores, arterias lumbares y arteria sacra media; y ramas viscerales: tronco celiaco, mesentérica superior, mesentérica inferior, suprarrenales medias, renales y gonadales.

3.-MAGNETOTERAPIA

            La magnetoterapia es una técnica que aplica campos magnéticos artificiales sobre una zona del cuerpo humano aquejada de una disfunción o trauma con finalidad terapéutica, controlando la frecuencia e intensidad de estos campos.

            La magnetoterapia lo que hace es reproducir sobre la zona afectada el campo magnético terrestre (0,5 gauss y continuo) usando campos magnéticos artificiales. Estos campos magnéticos atraviesan todo el organismo, llegando a la máxima profundidad y sin producir calor [Belloch, 1970; Rodríguez Martín JM, 2000].

Efectos bilológicos

            Los organismos vivos son fundamentalmente disoluciones que contienen los elementos formes. Como tales disoluciones están compuestas por elementos químicos en forma de iones, que poseen polaridad eléctrica además de movimiento propio y constante (movimiento Browniano).

            Según el fenómeno físico del electromagnetismo, los campos magnéticos generan fuerzas eléctricas y las fuerzas eléctricas generan campos magnéticos, al aplicar magnetoterapia nos hallamos ante una fuerza magnética que actúa en las cargas eléctricas de los iones contenidos en las disoluciones corporales.

            Cuando los organismos vivos conservan sus proporciones iónicas adecuadas y su celeridad es normal en el movimiento Browniano, el metabolismo es normal y se manifiesta la salud. Pero, si estas características se hallan disminuidas en ambos sentidos, el metabolismo y sus reacciones electrobiológicas también lo estarán siendo signo característico de la mayoría de las enfermedades.

            La aplicación de campos magnéticos pulsátiles produce una agitación y aceleración de los iones polarizados eléctricamente y por consiguiente, una mejora en las probabilidades de nuevas reacciones electroquímicas en las disoluciones orgánicas. En otras ocasiones, al agitar repetidamente las agrupaciones moleculares saturadas, estas se disocian en elementos ionizados útiles y necesarios para los procesos biológicos.

Efectos fisiológicos

            A nivel celular, la aplicación de magnetoterapia produce una normalización del potencial de membrana, que se ve alterado en situaciones de enfermedad, si este potencial es normal, la aplicación de estos campos magnéticos no lo modifica.

            A nivel sanguíneo, aumenta la solubilidad del plasma lo que permite una mayor cantidad de oxígeno disuelto, mejorando así el metabolismo y la actividad de los tejidos. Además, al hacer que la sangre esté más diluida produce un efecto antitrombótico.

            Sobre el tejido muscular produce relajación, mejorando contracturas e hipertonías en la musculatura estriada, así como mejora los espasmos de la musculatura lisa lo que produce secundariamente una vasodilatación arterial que mejora la circulación a nivel capilar fundamentalmente. Disminuyendo también la tensión arterial.

            Pero sobre todo, sobre el tejido óseo estimula a los osteoblastos y por tanto la formación del tejido óseo, estimula además el metabolismo del calcio y aumenta la cantidad de colágeno fabricada por los fibroblastos. Efecto fisiológico que sitúa a la magnetoterapia como punto de interés en nuestro estudio.

            En base a estos efectos biológicos y fisiológicos se puede sintetizar que la magnetoterapia estaría indicada principalmente en: tratamientos de fracturas, sobre todo si existe retardo de la consolidación o pseudoartrosis; problemas articulares de origen degenerativo; tratamientos de columna en general; lesiones musculares; tendiopatías; y problemas vasculares y circulatorios. Mientras que quedaría contraindicada en: embarazadas, pues puede provocar malformaciones al alterar la división celular; tumores, porque acelera la división celular y por tanto aceleraría su crecimiento; pacientes con insuficiencia coronaria o que lleven implantado un marcapasos, pues altera su ritmo; hipertiroidismo; infecciones activas, especialmente en el caso de septicemia y procesos tuberculosos en los que favorece su diseminación, así como en el caso de micosis; y en casos de hemorragias.

4.-MATERIAL Y MÉTODO

            El presente estudio se estructuró en base a la observación de densitometrías óseas de columna lumbar realizadas en individuos que estaban recibiendo o eran susceptibles de recibir magnetoterapia debido a alteraciones en el metabolismo del tejido óseo.

            Tras esta observación nos planteamos que los resultados de la prueba densitométrica podían estar falseados por calcificaciones en estructuras próximas o adyacentes a la columna lumbar, lo que nos llevó a realizar una minuciosa búsqueda en la bibliografía que nos aportara información sobre el porcentaje de calcificaciones en estas estructuras en el momento actual.

            Por su estrecha relación con la columna lumbar, las estructuras anatómicas seleccionadas para su estudio fueron: ligamento longitudinal posterior, ligamento longitudinal anterior, ligamento amarillo, riñón y arteria aorta abdominal.

5.-RESULTADOS

            El resumen de los resultados encontrados entre la revisión bibliográfica realizada tomando como acotación una muestra global al azar según los estudios evaluados, establece que debido a los diferentes sesgos encontrados en los estudios, según regiones, edad, sexo etc… No podemos establecer porcentajes globales de calcificación pero sí destacar el alto número de casos sobre una muestra global inespecífica y al azar sobre 5000 pacientes en 40 estudios diferentes y en regiones distintas, lo que nos indica una elevada incidencia de estas calcificaciones, hemos podido establecer las siguientes conclusiones.

6.-CONCLUSIONES

            La calcificación del ligamento longitudinal posterior presenta una mayor incidencia en la región cervical a partir de 40 años.

            La calcificación del ligamento longitudinal anterior presenta una mayor incidencia en la región torácica a partir de 30 años.

            La calcificación del ligamento amarillo suele presentarse en combinación con la de otros ligamentos, presentando una mayor incidencia en la región torácica a partir de 40 años.

            La calcificación ligamentosa se observa predominantemente en Japón, mientras que la calcificación aórtica es mayor en EEUU y a nivel renal en Europa, lo que denota la gran influencia de los factores ambientales tales como el clima y la dieta.

            Tras la frecuencia de estas calcificaciones debemos valorar en nuestros tratamientos, un buen estudio diferencial previo a la aplicación de magnetoterapia.

Marco Antonio Martínez

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